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CUBA: EL SOCIALISMO ACOSADO. EXPERIENCIAS SOCIALISTAS

Las experiencias históricas de transición al socialismo

Jesús Sánchez Rodríguez

CUBA: EL SOCIALISMO ACOSADO
China inició en 1978 un proceso de reformas que la ha apartado progresivamente
de lo que se ha considerado generalmente las señas de identidad más características del
socialismo, lo que ha provocado una polémica sobre la naturaleza de su actual sistema
social y su previsible evolución; pero a la vez ha conseguido un espectacular
crecimiento económico.
1989 se suele utilizar como una fecha orientativa clave para condensar el
conjunto de cambios acaecidos en la Unión Soviética y Europa oriental que llevaron a la
desaparición de las formaciones que tuvieron su origen en la revolución de octubre y en
la posterior expansión soviética tras la Segunda Guerra Mundial. En estos casos no cabe
ni el debate ni la duda, el capitalismo fue restaurado en toda esa área acompañado a
veces de un proceso de reestructuración geopolítica y guerras intestinas.
Fuera de estas dos grandes áreas de inmensas transformaciones subsistieron dos
países del antiguo campo socialista que no imitaron ninguno de los dos procesos
principales, Corea del Norte y Cuba (podemos considerar que Vietnam siguió el modelo
chino). En cuanto al primero, se trata de un régimen donde subsiste lo peor de las
características stalinistas, cerrado al resto del mundo y, por todo ello, su modelo no
suele ser objeto de atención por la izquierda, considerándole de manera implícita como
algo superado, abocado a la transformación o el colapso.
Cuba, por el contrario, es la protagonista de una tenaz resistencia por mantener
las características políticas, sociales y económicas históricamente más definitorias de
las formaciones sociales originadas a partir de la revolución de octubre, en las difíciles
condiciones derivadas del colapso soviético y euro-oriental y de los cambios en China.
Su caso ya fue especial desde el principio por tratarse de un país socialista a escasas
millas de las costas de Estados Unidos, sometido por éste, como es perfectamente
conocido, a diversas tentativas de acabar con dicho régimen; lo que ha incluido la
utilización de todos tipos de métodos desde el intento de invasión, al bloqueo
económico, pasando por los atentados, los sabotajes, etc. También es especial por
tratarse de un pequeño país subdesarrollado que mantenía una fuerte dependencia
económica con la Unión Soviética y que, en consecuencia, sufrió profundamente el

impacto de su derrumbe. Parecía, a la vista de estos datos, que las posibilidades de
supervivencia de un régimen socialista en la isla tras dicho derrumbe no eran muy altas,
y esto fue lo que debió inducir al gobierno norteamericano a pensar que un
recrudecimiento del bloqueo llevaría al colapso de la revolución, lo que se tradujo en la
aprobación primero de la Ley Torricelli en 1992 y luego de la Ley Helms-Burton en
1996133.
Sin embargo, pese a los esfuerzos de los gobiernos norteamericanos, casi dos
décadas después de la fecha clave de la debacle del socialismo real, Cuba persiste en su
intento de mantener las características socialistas en las condiciones que permite la
situación de principios del siglo XXI.
Otra característica especial de la revolución cubana se encuentra en su origen, y
ello por dos motivos, el primero, y más característico, porque la revolución no fue
llevada a cabo por una organización comunista entendida en sentido general, es decir,
una organización de tipo partidista orientada por el marxismo leninismo; el segundo
motivo ya no es tan especial de la revolución cubana, efectivamente, ésta no se originó a
partir de una grave guerra interimperialista que hubiese desarticulado o debilitado tanto
el Estado donde se produce la revolución como el sistema geoestratégico internacional y
ofreciese oportunidades para realizar y consolidar un sistema anticapitalista. Pero se
puede acudir a otras dos revoluciones que alcanzaron el triunfo en estas últimas
condiciones, la sandinista, que no consiguió sobrevivir al acoso del imperialismo
norteamericano; y la vietnamita, que es un desarrollo de las luchas de liberación
nacional emprendidas tras la II Guerra Mundial.
La guerrilla cubana que va a derrocar a Batista y tomar el poder en 1959 surge a
partir de grupos de estudiantes e intelectuales que se radicalizan a partir del segundo
golpe de Estado de Batista en 1952. No proviene, pues, de organizaciones comunistas ni
del movimiento obrero. Sin minusvalorar en absoluto la importancia de la táctica
guerrillera brillante e imaginativa empleada por Fidel, que transformó en dos años un
pequeño grupo diezmado en el momento de su llegada a la isla en un ejército victorioso
de 3000 hombres, no cabe duda que la guerrilla dirigida por Fidel Castro aprovechó la
descomposición del régimen de Batista, el abandono del apoyo norteamericano y la
burguesía nacional, y la huelga general de los trabajadores para dar el golpe de gracia a
la dictadura e imponer un gobierno provisional. De alguna manera jugó en su favor lo
133 Estas dos leyes, especialmente la segunda, tienen un carácter extraterritorial ya que preveen sanciones contra países o empresas
que presten asistencia a Cuba.

que Ernesto Che Guevara va a definir como la excepcionalidad de la revolución cubana.
Éste defendía la existencia de la excepcionalidad, pero con un sentido muy diferente al
que empleaban los viejos cuadros del estalinista PSP, si éstos pretendían con este
concepto evitar la conversión de la experiencia cubana en un modelo para América
Latina, El Che, por el contrario ve la excepcionalidad en dos puntos clave, el liderazgo
de una personalidad como Fidel y, la que realmente consideramos una excepcionalidad
clave, el que el imperialismo norteamericano infravalorase la verdadera naturaleza del
proceso que se desarrollaba en Cuba.
Las primeras medidas llevadas a cabo tras la toma del poder, como la subida de
salarios, la bajada de alquileres o la primera reforma agraria, tienen una clara
orientación progresista, pero aún no socialista, sin embargo agudizan la oposición
exterior e interior al nuevo poder, la reacción se reagrupa y comienza el boicot por parte
del imperialismo. Este enfrentamiento creciente con el poderoso vecino del norte lleva
al nuevo régimen cubano a acercarse a la Unión Soviética. El punto álgido del acoso
norteamericano se produce en abril de 1961 con el intento fracasado de invasión en
Playa Girón y tiene su continuación en la crisis de los mísiles del año siguiente, que dio
lugar a una tensa situación mundial y cuya resolución − mediante negociaciones entre
norteamericanos y soviéticos a espaldas de los cubanos − produjo una seria irritación
entre estos últimos con sus aliados.
El acercamiento a la Unión Soviética en esas circunstancias también vino
motivado por la voluntad de iniciar un proceso de industrialización y diversificación
económica que rompiese la dependencia económica con Estados Unidos. Los soviéticos
aportaban su modelo de planificación centralizada y un importante compromiso
económico. Como resultado de toda esta situación a finales de 1961 Fidel proclamó el
carácter marxista-leninista de la revolución.
Se puede hablar de unos objetivos generales del modelo de economía
centralmente planificada establecido en Cuba y que serían “a) propiedad estatal casi
absoluta de los medios de producción; b) conservación en lo fundamental de la
planificación económica (…) c) garantía de empleo, salud, educación y previsión social
con igual oportunidad de acceso para toda la población, siendo el otorgamiento de esos
servicios gratuito, y d) meta de un cierto grado de equidad y homogeneidad en la

sociedad”134. Pero el desarrollo de este modelo pasó por etapas diferenciadas como
vamos a ver a continuación.
Para orientarnos en la evolución política y económica que siguió la revolución
cubana seguiremos a continuación la propuesta de periodización que realiza Víctor M.
Figueroa Albelo135. El punto de arranque de la transición al socialismo lo sitúa en una
fecha y un acontecimiento preciso, “el 13 de octubre de 1960 con la nacionalización del
gran capital nacional”, para a partir de ese momento distinguir tres grandes períodos. El
primero es el que denomina “Salto a la transición al socialismo desde el capitalismo de
Estado de liberación nacional. Heterogeneidad estructural (13/10/1960 hasta finales de
1963).” caracterizado por la tendencia al dominio de la forma estatal socialista, pero
conservando la diversidad de formas de propiedad y de relaciones de producción. El
segundo período es el “Modelo estatal globalizado de la economía de transición (1964-
1989)”, en él, la heterogeneidad socioeconómica da paso a la supremacía de la
estructura estatal, optándose por el cooperativismo como forma predominante de
socialización en el campo. Finalmente, el tercer período es el que va a denominar
“Hacia un Modelo heterogéneo (mixto) de transición (1990 hasta el presente)”. Las
razones y objetivos de este período son muy claros “La crisis económica y estructural
interna y de su soporte externo, conducen a la reforma de la base económica del sector
socializado, a una apertura a la heterogeneidad socioeconómica de la base económica y
al dualismo funcional de la economía. Se trata de un proceso de adaptación y
transformación creciente de la estructura interna más acorde al nivel de desarrollo de las
fuerzas productivas y a la necesaria reinserción del país a la economía mundial
globalizada.”
El autor considera que debido a las condiciones socioeconómicas de las que
partía la revolución, la misión histórica de la transición en Cuba no era alcanzar el nivel
de desarrollo del capitalismo monopolista de Estado sino alcanzar un objetivo más
modesto y realista, “la tarea de salir del subdesarrollo mediante una acumulación
originaria que promueva el desarrollo económico y social, que consolide la liberación
nacional, escapando al predominio y lógica del gran capital, nacional y transnacional.”
Igualmente, considera que las razones que impulsan a la revolución a iniciar la
transición al socialismo en fechas tan temprana y al predominio hegemónico final de
una economía de tipo estatal a finales de 1963 no son fruto de una “acción política

programada”, sino de las presiones contrarrevolucionarias de la burguesía interna y el
acoso imperialista.
La contradicción fundamental en ese momento se centra en el atraso de las
fuerzas productivas − como recuerda el autor “nos referimos a las fuerzas productivas
de un país neocolonial pequeño y periférico, y por lo mismo atrasadas, deformadas
estructuralmente e incapaces orgánicamente de garantizar la reproducción
independiente. El crecimiento autosostenido le resulta imposible.” − con unas relaciones
socialistas de producción. Se importaron las formas de organización derivadas de las
experiencias socialistas europeas y se reprodujeron algunos de los problemas graves con
que se encontraron aquellas economías en sus inicios, como el de la carencia de técnicos
y profesionales.
Entre el primer y segundo periodo que diferencia Figueroa Albelo se produce en
Cuba una discusión teórica sobre el tipo de organización económica para la revolución
de la que hace una síntesis explicativa Ignacio Ramonet136: son dos las posturas
enfrentadas, de un lado los partidarios del Cálculo Económico que defendían “un
proyecto político de socialismo mercantil, con empresas gestionadas en forma
descentralizada y con autarquía financiera, compitiendo e intercambiando con dinero
sus respectivas mercancías en el mercado. En cada una de las empresas predominaba el
estimuló material. La planificación, sostenían estos seguidores del Cálculo Económico,
operaba a través del valor y del mercado. Ese era el camino principal elegido y
promovido en aquellos años por los soviéticos”.
La segunda postura es la denominada Sistema Presupuestario de Financiamiento
que “cuestionaba el matrimonio de socialismo y mercado. Defendían un proyecto
político donde planificación y mercado son términos antagónicos (…) propiciaban la
unificación bancaria de todas las unidades productivas, con un presupuesto único y
centralizado, entendidas todas ellas como partes que una gran empresa socialista
(integrada por cada una de las unidades productivas particulares). Entre cada fábrica de
una misma empresa consolidada no había compraventa mediada por el dinero y el
mercado, sino intercambio a través del registro de cuenta bancaria. Los productos
pasaban de una unidad productiva a otra sin ser mercancía.” El principal defensor de
esta última posturas era Ernesto Che Guevara, que concebía la planificación más que
como un simple recurso técnico, como la herramienta para ampliar el radio de

racionalidad humana y se inclinaba por los incentivos morales como manera de elevar la
conciencia socialistas los trabajadores.
Esta misma discusión es recogida en la obra colectiva “La economía política de
la construcción del socialismo” que estamos citando137.
El autor considera que en la etapa de 1967-70 se pone en marcha una política
idealista y voluntarista que, a pesar de los avances generados en la conciencia socialista,
dio lugar a serios errores, “La tesis de construir paralelamente el socialismo y el
comunismo supuso violentar la lógica y la evolución de la estructura socioeconómica de
la transición, acelerando los cambios estructurales y de conciencia, lo que condujo a
acciones que se apartaban de las leyes económicas objetivas lo que provocaría serios
trastornos al desempeño económico (…) dieron al traste con aquel ensayo original de
construcción económica a golpes de voluntad y de idealismo” . El resultado es una etapa
de rectificación de los errores que se extiende entre 1971 y 1974. El final de este
segundo período señalado por Figueroa Albelo es la etapa que va de 1975 a 1989 y
cuyos cambios más destacados resume de la siguiente manera : “la introducción de un
sistema de dirección y planificación de la economía (relaciones monetario-mercantiles y
autofinanciamiento restringido), la estrategia de “industrialización desplegada”
orientada al cambio de la matriz tecnológica y el crecimiento autosostenido, la
cooperativización como forma determinante de socialización del campesinado y la
aplicación consecuente de la distribución según el trabajo. Además, se institucionaliza
el país: Constitución de la República de 1976, división político-administrativa, creación
de los órganos del Poder Popular y reorganización del aparato central del Estado. El
desempeño económico alcanzó un crecimiento sostenido.”
Así entre 1964-89 Cuba transitó por dos modelos diferentes de industrialización,
el agroindustrial exportador, que se llegó a denominar como “camino agrícola cubano
de la construcción del socialismo”, que se extiende hasta principios de los años 70 en
que termina en un fracaso y es abandonado por los ortodoxos eurosoviéticos; y la
industrialización desplegada desde 1975 que consiguió crear un sólido aparato
productivo industrial.
Mike González138 coincide a grosso modo con los períodos antes mencionados,
pero con una interpretación diferente de los mismos. Efectivamente el objetivo de los
dirigentes cubanos era conseguir la industrialización y diversificación económica como

manera de romper la dependencia de Estados Unidos, y dadas las condiciones existentes
este objetivo solo sería posible con la ayuda de la Unión Soviética que les proporcionó
su método de planificación centralizada. Así, “entre 1961 y 1963, la Cuba de Castro
impulsó una dirección muy burocrática y centralizada de la economía.” Esto significó,
entre otras cosas, “el fin del idealismo de los primeros escritos de Che Guevara; la
emulación socialista y la solidaridad colectiva no eran armas eficaces en la carrera por
la acumulación. Los consejos soviéticos eran claros y se reflejaron en la introducción de
incentivos materiales, de normas de productividad y de sistemas severos de disciplina
laboral”.
La dependencia cada vez mayor del azúcar que se derivaba de este modelo y la
manera en que los soviéticos gestionaron la crisis de los mísiles en 1962 llevó a los
dirigentes cubanos en 1965 a buscar una vía alternativa de desarrollo económico, “en
1965, Che Guevara publicó el ensayo fundamental El socialismo y el hombre en Cuba,
en el que defendía “un gran salto adelante” en base al modelo chino, basado en el
sacrificio de los trabajadores y en un período de austeridad y escasez cuya recompensa
serían no los incentivos materiales sino los “morales”, el reconocimiento de lo colectivo
y la generosidad revolucionaria. Era un regreso al voluntarismo del primer año de la
revolución, y el protagonista volvería a ser otra vez el Estado comprometido en una
lucha por la acumulación rápida y forzada con el apoyo de los trabajadores.” El fracaso
de esta política se expresa en el fracaso del objetivo de la zafra extraordinaria de azúcar
planteada para 1970 con la cual se pretendía obtener recursos extraordinarios para
lanzar un programa de industrialización.
Para Mike González, los cambios introducidos a partir de 1970 significaban que
“Cuba no sólo había abandonado efectivamente la aspiración de desarrollar una
industria propia o de diversificar la economía; además, se convirtió en productora de
azúcar dentro de un sistema económico integrado (…)Inexorablemente, se impusieron
los métodos soviéticos de planificación: incentivos materiales, rentabilidad de la
empresa, dirección en manos de un sólo individuo, planes quinquenales (…)Eran
síntomas de la integración global de la economía en el ámbito soviético.”
La opinión de este autor trotskista respecto a la naturaleza del régimen cubano
no deja lugar a dudas, su respuesta es negativa a las preguntas que se hace sobre si en
Cuba se ha defendido un camino alternativo de transformación socialista, o, sobre si su
historia posrevolucionaria es una historia de democracia y participación que pueda
proporcionar fundamentos diferentes a las ideas socialistas. Reconoce su resistencia

frente a los ataques imperialistas y el desastre que supondría una victoria final por parte
de éstos, pero crítica que esta estrategia de supervivencia haya cargado los costes sobre
la clase obrera.
Otro análisis trotskista es el de Eduardo Molina139, quién diferencia tres períodos
en la revolución: El que abarca los años 1959-65 en el que se consolida el sistema
socioeconómico y político de la revolución, con un importante desarrollo de las fuerzas
productivas. El que se extiende entre 1965 y finales de los años 70 y en el cual el
fracaso de la industrialización y relativa autonomía da paso a la integración en el CAME
y el alineamiento con la Unión Soviética, quién ayuda generosamente a la isla mientras
ésta se especializa en el azúcar. Por último, el período que se extiende entre los
primeros años 80 y 1989 con imposibilidad de revertir la tendencia al estancamiento y
políticas contradictorias de liberalización económica y rectificación de errores.
Una periodización más pormenorizada sobre el desarrollo de la revolución
cubana es la que propone Rafael Berástegui140 con siete etapas diferenciadas: La del
inicio de la revolución en 1959-60 “hacía una indefinida vía no-capitalista”. La de 1961-
3, caracterizada por la definición marxista-leninista y el fracaso en reproducir el
esquema económico soviético de antes de 1965, se busca diversificar la economía y
acelerar la industrialización. Entre 1964-66 hay un debate sobre que tipo de economía
socialista adoptar que se salda con la victoria de las tesis de Ernesto Che Guevara, quién
critica las reformas económicas de la URSS en 1965 y se inclina por la concentración
económica y la movilización de los trabajadores bajo imperativos morales. La cuarta
etapa de 1966-70 la denomina este autor como “auge y ocaso del guevarismo” y la
caracteriza por “la hipercentralización político-económica y la semimilitarización de la
economía y de la sociedad”, que termina en un fracaso y el deterioro de la economía. La
de 1971-84 es la etapa de la institucionalización de la revolución, condenándose el
idealismo de las etapas anteriores y volviéndose al modelo soviético de la reforma de
1965, con mayor autonomía empresarial e incentivos materiales. Entre 1985-90 se
aplica una política de rectificación de errores, reforzándose la colectivización y las
decisiones centralizadas, volviendo a acudirse a los apelativos morales. La última etapa
iniciada en 1990 es la del período especial con prioridad a la supervivencia de la
revolución, la defensa nacional, la producción de alimentos y la recaudación de divisas.

Las bases del nuevo poder político de carácter socialista empiezan a sentarse a
finales de 1960. De un lado se unifican las fuerzas políticas que apoyaban el proceso, el
Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular,
primero en las Organizaciones Revolucionarias Integradas, luego en el Partido Unido de
la Revolución Socialista de Cuba y, finalmente, en el Partido Comunista de Cuba en
1965, aunque no tendrá su primer congreso hasta principios de los años setenta. En el
mismo período se levantan las principales organizaciones de masas, Los Comités de
Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres de Cuba, etc. Para Figueroa Albelo
“En este amplio sistema descansaría la legitimación del poder revolucionario de los
trabajadores, campesinos e intelectuales y la democracia participativa y directa de todo
el pueblo.”141
Vemos pues que entre los autores consultados existe un énfasis en aspectos
diferentes de un proceso que, como otras revoluciones exitosas, ha atravesado por
diferentes etapas. En el caso de la revolución cubana creemos que las dos etapas
fundamentales para el objeto principal de este estudio están representadas por aquella en
que se produce la discusión de las tesis guevaristas con la propuesta de un modelo
diferente del soviético y, aquella otra que se abre con la desaparición del socialismo real
en el espacio eurosoviético.
Ahora vamos a centrarnos en la primera. Su importancia radica justamente en la
propuesta de modelo alternativo que avanza Ernesto Che Guevara en su evolución
ideológica y que finalmente no se constituyó en la práctica como ese modelo
alternativo. Efectivamente, quien ejerce en esos momentos de Ministro de Industria en
Cuba y también de embajador extraordinario de la revolución realiza una critica al
modelo soviético basado en dos aspectos centrales vinculados entre sí: crítica el modelo
de Cálculo Económico y la utilización de incentivos materiales en la producción. Su
propuesta alternativa es el Sistema Presupuestario Financiero y la prioridad de los
estímulos morales, cuya finalidad está condensada en una fase celebre suya de una
entrevista concedida en Árgel a Jean Daniel en julio de 1963: “El socialismo económico
sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo
tiempo luchamos contra la alienación.”
No es el objetivo de este trabajo analizar la trayectoria política o ideológica de
Ernesto Che Guevara, sino el proyecto de transición socialista que él concibió en tanto
ocupaba altos cargos en el gobierno cubano, y que solamente se aplicó parcial y

temporalmente en las empresas del ministerio de industria a su cargo. Teóricamente este
pulso con sus adversarios partidarios de la ortodoxia soviética quedó plasmado
especialmente en su polémica interna con el ministro de comercio exterior Alberto Mora
y externa con el marxista francés Charles Bettelheim en la que también intervino el
economista trotskista Ernest Mandel.
En la práctica se trataba del enfrentamiento de dos visiones opuestas sobre el
desarrollo económico cubano: “Por esa época muchos se cuestionaban, desde posiciones
de izquierda, la real posibilidad de llevar a cabo una revolución socialista de liberación
nacional y se negaba el intento de crear un socialismo no mercantil en un país
subdesarrollado. Los impulsos implacables de las fuerzas productivas no lo permitirían,
como lo argumentaban muchos de los opositores del Che. Sin embargo, para él, que
parte de la premisa de que en el socialismo los hombres pueden dirigir conscientemente
los procesos económicos a través de la planificación y las modernas técnicas de
dirección heredadas de los monopolios interviniendo activa y organizadamente en el
desarrollo histórico –luchando contra los fetichismos–, es posible que en determinadas
situaciones las relaciones de producción estén más avanzadas que las fuerzas
productivas, aunque eso parezca una herejía digan lo que digan los manuales.
Un país como Cuba, dada sus características históricas, geográficas, económicas
y políticas, podía “forzar” la marcha y adelantar las relaciones de producción socialistas
para incentivar el desarrollo de las fuerzas productivas, afirmaba el Che (…)Para él
resultaría mecanicista defender el postulado absoluto del desarrollo previo de las fuerzas
productivas, antes de que pueda desarrollarse la conciencia del individuo.”142
Ya se hizo alusión anteriormente a las diferencias entre el Cálculo Económico y
el Sistema Presupuestario Financiero, pero el núcleo de la polémica apuntaba a la
validez y aplicación o no de la ley del valor durante la transición socialista. Los
ortodoxos soviéticos partidarios del primer sistema afirmaban que en Cuba, al igual que
en las demás sociedades en transición al socialismo, la ley del valor mantenía en todo su
valor y operaba incluso dentro del sector estatal como criterio económico, era la
posición de Mora apoyada por Bettelheim. Para Ernesto Che Guevara, por el contrario,
la ley del valor se expresa naturalmente en el mercado capitalista, pero en una sociedad
en transición cambia la extensión y aplicación de esta ley, e incluso deja de actuar en el
caso cubano por sus características especiales. En definitiva, para este último la ley del
valor «actúa fundamentalmente como tendencia y, en los períodos de transición, su

tendencia debe ser lógicamente a desaparecer» y concluye uno de los estudiosos de su
pensamiento “La tendencia a la desaparición, según Guevara, debe, sin embargo,
caracterizar a todas las otras categorías mercantiles, de las que puede depender al fin y
al cabo también el funcionamiento de la ley del valor. Entre estas categorías, el Che
indica explícitamente el mercado, el dinero y el aliciente del interés material.”143
Para este estudioso de Ernesto Che Guevara la revolución cubana parte de una
situación de inexperiencia en la gestión de la economía, lo que explica los errores y
aproximaciones en los primeros intentos de planificación. Es en el desarrollo de este
aprendizaje que El Che va descubriendo los problemas y soluciones que habían
propuesto los clásicos y las experiencias vividas en el socialismo real, y a partir de las
cuales hace sus propias aportaciones. En el dramático contexto en el que se encuentra
Cuba en los primeros años de la revolución El Che se inclina al mismo tiempo por la
racionalización productiva a ultranza y por apoyarse en el valor del nuevo hombre con
conciencia. La culminación de su aportación teórica en este sentido es la vinculación
que realiza entre la problemática marxista de la alineación con el funcionamiento de la
ley del valor.
Este debate acabó en 1965 cuando El Che sale de Cuba y como apunta Massari
“No es un misterio, sin embargo, que fue el Che el que perdió en aquel choque. Su
«humanismo revolucionario» tenía que enfrentarse a la materialidad de la presencia
soviética en la economía del país y es también plausible que se haya rendido ante la
realidad de una «retaguardia» nacional, para poderse dedicar de lleno a su proyecto de
construcción de una «vanguardia» internacional. Y es de todos modos innegable que en
su decisión de salir fuera de toda responsabilidad en cuanto a la dirección de la
economía nacional –aunque fuese para asumir otras responsabilidades bien diferentes de
orden político– pesó la desilusión por las orientaciones surgidas en el grupo dirigente
castrista con respecto a las opciones estratégicas de la economía.
Puede haber pesado también, sin embargo, la constatación realista de que,
aunque fuese con una diferente hipótesis productiva, mucho más no podía hacerse en
una economía insular atrasada, rodeada, sometida al chantaje cotidiano del
abastecimiento energético y de la asistencia técnica por parte de los soviéticos.

Aquella nueva relación de dependencia de los países del CAME, mientras
ayudaba a Cuba a sobrevivir, falsificaba y hacía estériles los términos de cualquier real
discusión económica.”144
Las críticas más fuertes al modelo preconizado por El Che fueron realizadas
desde los países del socialismo real y sus partidarios dentro de Cuba acusándole de
idealismo y voluntarismo. Y es que, en última instancia, como incisivamente apunta
Massari, la verdadera contradicción en la que se encontraba la isla en 1963 (y el
ministro Guevara con ella) consistía en que Cuba no podía continuar dependiendo
estrictamente –para su supervivencia cotidiana además– del petróleo y del sostén
comercial de la URSS, y no podía al mismo tiempo rechazar el uniformarse a los
cánones de funcionamiento económico de los países del bloque soviético.
Es evidente, pues, que un aspecto determinante de la evolución de la revolución
cubana es su relación con el campo socialista en general y con la Unión Soviética en
particular. Una buena síntesis a este respecto − en la que se ponen en evidencia las
aportaciones positivas y negativas derivadas de esta relación − es la que hace Fernando
Martínez Heredia145, quien divide en dos etapas fundamentales las relaciones cubanosoviéticas.
La primera está caracterizada por un acercamiento-alejamiento con el punto
de inflexión en la crisis de los mísiles de 1962, “Desde 1960-62, la relación con la
URSS se volvió básica para la economía y la defensa de Cuba, ante el cuadro agudo de
expulsión brusca de sus relaciones internacionales, bloqueo, agresiones armadas,
terrorismo, cierre de mercados de armas y aislamiento a que fue sometida. La crisis de
octubre de 1962 mostró de manera dramática los límites de aquella alianza. En los años
60 Cuba y la URSS se alejaron cada vez más ideológica y políticamente, en la medida
en que el socialismo cubano era más consecuente y profundo.” Para Heredia, la
alternativa cubana alcanzó en esa época su cenit.
La segunda etapa es más extensa y va a durar prácticamente hasta la
desaparición de la URSS, su origen se encuentra en la incapacidad de Cuba para seguir
un camino autónomo en los dos aspectos vitales que Heredia reconoce, “no pudo
constituirse un campo de países liberados o autónomos en América Latina, ni Cuba
pudo realizar su estrategia de desarrollo económico socialista acelerado. Entonces se
impuso una retirada parcial respecto al proyecto de los años 60, y en ese marco las
relaciones económicas y políticas con la URSS se volvieron mayores y más profundas.

Cuba ingresó en el CAME (1972), aumentó mucho la proporción de algunos países de
ese grupo en sus relaciones económicas externas y sacrificó gran parte de su estrategia a
cambio de seguridad en cuanto a intercambios sistemáticos, capacidad negociadora y
una alianza política. La agresión económica permanente de Estados Unidos reforzó esa
necesidad.”
En el balance de la relación e influencia que ejerció la URSS sobre Cuba aparece
un saldo desfavorable para este autor cuando sopesa los aspectos positivos y negativos.
Entre los primeros, reconoce que “la relación con la URSS significó para Cuba contar
con aportes muy valiosos para la sobrevivencia, la satisfacción de necesidades sociales,
el funcionamiento de la economía, la defensa, la formación de técnicos y algunos otros
rubros. La relación ayudó a aminorar los efectos nocivos de la agresión norteamericana
y de la condición «subdesarrollada», pero era imposible que fuera un factor favorable al
desarrollo sostenido y autónomo de Cuba.”
Con ello da paso a la descripción de los aspectos negativos de una influencia que
“comprometió el tipo de crecimiento de la economía y afectó negativamente a la
dirección económica, la eficiencia de los actores, el papel de la actividad económica en
las transformaciones socialistas de los individuos, las instituciones y la sociedad como
un todo, y al proyecto nacional de desarrollo económico socialista.” Igualmente sostiene
que “esa segunda etapa del proceso estuvo marcada también por numerosos atributos
negativos, reforzados o impulsados por la relación con la URSS ya referida: una
fortísima burocratización, deterioro de las ideas y los comportamientos socialistas, las
deformaciones aludidas de la economía y sus funciones sociales en la transición
socialista, emergencia de intereses, privilegios y ventajas de grupos, clientelismo,
tecnocratismo, mercantilismo, descontrol e ineficiencia. La formalización de la vida
pública facilitó que crecieran el vaciamiento del discurso político, la simulación, el
oportunismo, la indiferencia y las frustraciones.”
Armando Chaguaceda146 considera que el modelo cubano es el clásico
Socialismo de Estado, “donde un partido basado en el esquema leninista (centralismo
democrático) se fusiona, subordinándola, con la maquinaria estatal para apoderarse del
control no solo de la economía, sino también de la sociedad y los aparatos ideológicos
del Estado.” Sus elementos básicos los describe compuestos por “partido de inspiración
leninista que rectorea la sociedad, economía esencialmente estatal y centralizada,

sociedad igualitaria, control y limitación de ciertos tipos, niveles y espacios de opinión
y debate públicos, promoción de una conciencia ciudadana basada en el colectivismo y
la solidaridad mutua.”
Reconoce con lucidez, y a partir de lo acontecido con el socialismo
eurosoviético, que si se toma en cuenta para calificar una determinada sociedad como
socialista solamente “los elementos estructurales de naturaleza material”, entonces no
hay problemas para calificar a Cuba como socialista. Ahora bien, por un lado, dada la
importancia especial de la dimensión subjetiva en la construcción del socialismo, “un
gobierno puede redistribuir de una forma igualitaria la riqueza, eliminar la existencia de
una clase capitalista y construir instituciones políticas diferentes al clásico modelo
liberal pero si la población, por imposición del modelo, desgaste de su capacidad
generadora de riqueza o caducidad del discurso, no se siente (o desdeña sentirse)
implicada, ésta transitará de la decepción al cinismo y de allí a la oposición descarnada.
Por lo que tarde o temprano el experimento entrara en crisis total, desmoronándose.”
Y por otro lado, señala la existencia de países capitalistas donde se ha producido
un alto desarrollo de las políticas sociales, alcanzando altas dosis de justicia y bienestar
social.
Por ello mismo, este autor adelanta lo que no puede ser definido como
socialismo, “el socialismo no puede ser esencialmente un sistema paternalista y
sobreprotector que provee seguridad, fijando a las nuevas generaciones en una eterna
infancia donde deben posponer indefinidamente la expresión de sus sentires, sus
expectativas y proyectos.”
El proceso de reformas iniciadas en China en 1978 no tuvo efectos relevantes en
Cuba, tanto porque no era con dicho país con el que mantenía sus principales relaciones
económicas, como porque en su inicio tampoco estuvo clara la orientación que iba a
tomar el proceso de reformas. Pero la debacle de socialismo eurosoviético a finales de
los años 80 si fue un golpe desestabilizador que supuso un peligro para la supervivencia
de la revolución cubana y sus logros, dando lugar a una nueva etapa de desarrollo de la
revolución que es la que vamos a analizar a continuación.
En 1989, el hundimiento del socialismo eurosoviético se añade como un hecho
de graves consecuencias a la etapa de recesión que conoce la economía cubana entre
1986-89 dando lugar a una seria crisis económica. Marcelo Dias Carcanholo y Paulo
Nakatani resumen los factores de la crisis económica cubana que ya existían en los años
80 y aquellos otros que van a impactar agravando la situación a finales de esa década:

“La economía cubana venía desacelerando su crecimiento desde la segunda mitad de los
años ochenta, ese desempeño fue agravado por la crisis de la deuda externa que también
afectó al conjunto de las economías socialistas. En tanto, la aceleración de la crisis en el
período 1989-1993 fue resultante, a nuestro entender, de dos factores fundamentales y
complementarios. El primero, fue la caída de la Unión Soviética, y el segundo, el
recrudecimiento del bloqueo norteamericano contra Cuba.”147
Este escenario va a provocar políticas de ajuste y reformas estructurales que en
opinión de Figueroa Albelo da lugar a un modelo parecido al de la NEP o al aplicado en
China en 1978 y en Vietnam en 1987, concluyendo que “el modelo es mucho más
apropiado a la socialización real en la transición extraordinaria al socialismo en la
periferia”148, aunque, al Período Especial que se abre en 1990 también lo define de otra
manera, como “una política económica de guerra en tiempo de paz para enfrentar la
crisis y promover los ajustes pertinentes sin abandonar las conquistas y el curso
socialista.”149
Osvaldo Martínez150 propone diferenciar dos etapas en el período que se abre en
1990. La primera situada entre 1991 y 1993 se caracteriza por tener un carácter
defensivo. La gravedad de la situación la describe con algunos datos concretos, al final
de este año se alcanza el punto más profundo de la crisis con una caída del 35% del PIB
con relación a 1989, una enorme sobreliquidez acumulada y un enorme déficit
presupuestario. Marcelo Dias Carcanholo y Paulo Nakatani151 también exponen con
cifras, en su artículo mencionado, la gravedad de la crisis abierta a partir de 1991
añadiendo que “el impacto de la caída de la producción y la violenta contracción en el
comercio exterior no produjeron una situación catastrófica mayor, en términos de las
condiciones de vida de la población, debido a la política social desarrollada en Cuba.”
La segunda etapa, que se extiende desde 1994 hasta la actualidad, se caracteriza
por la adopción de medidas activas de política económica que el autor resume en las
siguientes: apertura selectiva y controlada de la economía, cambios en las relaciones de
propiedad, sobretodo en el ámbito agrícola, apertura de espacios de mercado, proceso de
saneamiento financiero, y establecimiento de un proceso de doble circulación
monetaria. Todo ello teniendo como premisa “la preservación de los logros sociales

esenciales que siempre constituyeron un punto de partida de toda la reforma económica,
especialmente los logros en materia de educación, de salud y de seguridad social.”
Las modificaciones del modelo cubano que permitieron la expansión de las
relaciones mercantiles y descentralizó la planificación, afectaron a tres áreas
principales: “En primer lugar, se modificó constitucionalmente el concepto de
propiedad y la definición de planificación centralizada. En segundo lugar, un acelerado
proceso de desestatización de las tierras que fueron transformadas en cooperativas. En
tercer lugar, la despenalización de la posesión y uso de divisas extranjeras, la
liberalización del trabajo por cuenta propia y la autorización para el funcionamiento de
varios mercados privados de productos agropecuarios, industriales y de artesanado.”152
Para Figueroa Albelo las reformas iniciadas en 1990 van a suponer un cambio
del hasta ese momento modelo estatal socialista por otro heterogéneo o mixto en que
prevalecen las formas socializadas. La reforma constitucional de 1992 mantiene la
vigencia de la construcción socialista, pero limita la propiedad estatal a los medios
fundamentales de producción. Se separan las funciones de propietario y administrador
del Estado en las empresas; se reconoce la inversión de capital extranjero, y se suprime
el monopolio sobre el comercio exterior.
La estructura económica se diversifica quedando “configurada por diversos tipos
y formas sociales de producción: 1) el capitalismo de Estado de capital extranjero y
estatal en empresas mixtas, contratos de administración y de riesgo; 2) la pequeña
producción mercantil, privada individual, ampliada con nuevos campesinos y parceleros
de la reforma agrícola y cuentapropistas; 3) la cooperativa agrícola socialista
incrementada con las cooperativas de la reforma; 4) la estatal socialista en proceso de
reestructuración”.153
El Estado reduce su espacio como propietario, pero conserva su hegemonía y
regula el movimiento económico. La nueva base económica pasa a sustentarse en la
planificación y el mercado. De entre todas las medidas de la reforma económica,
considera que la más radical es la apertura al capital extranjero y reconoce que “las
experiencias de China, Vietnam y Cuba concuerdan en este aspecto fundamental del
modelo económico”154
Recuerda que en términos leninistas la economía mixta entre capital privado y
estatal representa un capitalismo de Estado que en el caso cubano tiene la particularidad

de que solo tiene lugar con el capital extranjero. A juicio del autor se trata de “una
necesidad estratégica ineludible y de largo plazo”, del precio a pagar por ser
subdesarrollados y tener que enfrentar el bloqueo.
Este autor concuerda con Osvaldo Martínez en el objetivo de las reformas: “En
Cuba, la reforma se hace por y para construir el socialismo, bajo la iniciativa y el
control del Partido Comunista (PCC) en consenso permanente con las organizaciones
políticas y de masas, con el pueblo: que es su legitimador real.”155
González Arencibia denomina al modelo surgido de las reformas puestas en
práctica a partir de los 90 como “Socialismo Planificado con Apertura Parcial al
Mercado Interno” y es de una opinión similar a la de los autores citados con
anterioridad en relación con los objetivos de las reformas, “La unidad del plan y el
mercado en el nuevo marco en que se desenvuelve la política económica cubana está en
que se concibe a la planificación, como una dimensión no solo técnica sino política, que
permite conjugar los intereses sociales del proyecto con relación a la propiedad social
socialista y con respecto a la distribución con justicia y equidad de los resultados del
trabajo”.156
Para este autor Cuba conoció dos etapas en relación con su conexión al mercado
mundial, o a la globalización. En la primera, entre 1961-89, Cuba se relacionó con el
campo socialista, esto la permitió una situación especial y contradictoria respecto a la
globalización, “Cuba se ‘conectaba’ al contexto de la globalización en este periodo, a
través de la crítica a las desigualdades que crean sus mecanismos de expoliación y se
desarrolló mediante una desconexión de sus consecuencias, pero también del progreso
científico técnico en marcha.”157 Situación similar a la de su inserción en la “División
Internacional Socialista del Trabajo”, de la que se derivaron ventajas, pero también
inconvenientes. La segunda etapa iniciada en 1989 se caracteriza porque Cuba sufre una
profunda crisis estructural después que los países del este europeo y la URSS fuesen
“absorbidos por el globalismo neoliberal”, lo que suponía para Cuba, a juicio de este
autor, la “necesidad de conectarse con el proceso de globalización”
Para este autor, a partir de 1990, Cuba reformula el modelo de desarrollo
buscando una inserción adecuada en los marcos de la globalización. Las distintas
formas de propiedad que aparecen desde ese momento, los mecanismos de regulación
fiscal y el sistema financiero se orientan hacia esa inserción en los mecanismos

internacionales que, sin embargo, encuentra tres graves obstáculos a esa conexión: el
persistente bloqueo de los Estados Unidos, las nuevas organizaciones supranacionales y
la globalización del proceso productivo.
Marcelo Dias Carcanholo y Paulo Nakatani analizan las consecuencias que se
despenden de este cambio de modelo. En principio se asiste a una dualización en la
economía cubana entre un sector emergente, relativamente independiente de la
planificación centralizada, y el sector estatal tradicional. Al mismo tiempo se desarrolla
un importante mercado negro en la economía cubana. Todo ello genera una
profundización de la estratificación social. En el mismo sentido opera la aceptación de
la existencia de un doble sistema monetario (el dólar, el peso convertible y el peso
cubano) y de la expansión de los mercados privados. No solamente se incrementa la
diferenciación social, sino que se “reinstala en plenitud el dinero con todas sus
funciones, inclusive la posibilidad de ser convertido en capital”.
La preocupación principal de estos dos autores se refiere a la actitud de aquellos
otros autores que defienden la profundización de las relaciones monetario-mercantiles
como manera de superar el atraso en el desarrollo de las fuerzas productivas. Su crítica
tiene tres aristas, les acusa de tener una concepción mecanicista de la historia; de
comportar un idealismo ingenuo al asegurar que “es posible controlar las relaciones
monetario-mercantiles, independientemente de la profundización en las estructuras
sociales, de forma de garantizar una distribución mercantil de los bienes y, por tanto, de
las utilidades y, al mismo tiempo, mantener un control socialista de la distribución.”; y
de presuponer una estrategia política como mínimo optimista “que asegura que ese
mismo control socialista de la distribución conseguirá impedir la transformación de la
masa monetaria acumulada por la profundización de las relaciones mercantiles, en
capital”.158
Armando Chaguaceda analiza la encrucijada actual de Cuba a partir de la
definición que hace de la misma, y que hemos visto anteriormente, y de los problemas
actuales, aportando una serie de soluciones a éstos como veremos a continuación. Para
ello utilizaremos dos trabajos suyos escritos entre 2002 y 2003159.
En el primero de los dos documentos a los que nos estamos refiriendo sintetiza
la situación cubana a principios del siglo XXI como atravesada por tres momentos
transicionales; a un nivel más general estaría un difícil y contradictorio proceso de

transición al socialismo, dentro del cual, a su vez, se estaría asistiendo a la transición de
un modelo a otro de construcción socialista, “donde el primero, marcado fuertemente
por los rasgos de la herencia soviética, se resiste a desaparecer y el segundo, hecho ‘a
mano’ con la fuerza de los tropiezos (insustituible escuela) aún no ha hecho cabalmente
su entrada”; finalmente, la introducción de elementos de capitalismo y conservadurismo
que podrían desembocar en determinadas condiciones en una transición al capitalismo.
En el segundo documento este análisis es matizado, contemplando una
dicotomía de resultados en el actual proceso. El primer par de resultados son vistos con
pesimismo y consisten bien en mantener el actual modelo con retoques cosméticos, bien
en iniciar un tránsito brutal y más o menos ordenado al capitalismo. Pero el autor
propone un modelo diferente de anticapitalismo que manteniendo una eficaz protección
social desarrolle mecanismos democráticos con el objetivo de “evitar el
anquilosamiento dogmático, el desconocimiento del sentir de la población, la lentitud en
la toma de decisiones y el fortalecimiento de una casta todapoderosa capacitada para
transformarse, en el momento propicio, en una nueva burguesía.”
Armando Chaguaceda había analizado anteriormente las condiciones y formas
de una hipotética transición al capitalismo. Para que fuese rápida necesitaría la previa
agresión de Estados Unidos; pero también podría ocurrir un ascenso pacífico de un
gobierno antisocialista y liberal siempre que se cumpliesen un determinado tipo de
condiciones. No obstante considera altamente improbable la repetición de una
revolución de terciopelo en Cuba debido a la presencia de la extrema derecha de Miami
y a las condiciones contenidas en la Ley Helms-Burton. De esta hipotética transición al
capitalismo se derivarían toda una serie de efectos negativos que describe el autor.
Quizá la aportación más sustancial de este autor radique en el análisis que realiza
de las fuerzas y proyectos de la izquierda en Cuba frente a la problemática situación que
atraviesa la revolución. Considera que se pueden diferenciar dos corrientes en la
izquierda, de un lado la que denomina “izquierda épica”, vinculada a la epopeya de los
60 y las misiones internacionalistas de los 70 y 80; de otro lado, las “tendencias
reformistas” estables desde los 80 cuando se hace patente los fallos del “calco del
modelo soviético”. A pesar de las diferencias que separan a ambas corrientes, ambas
son “por esencia, enemigas tanto del grupo burocrático en si como del dogmatismo y
control del pensamiento que éste ostenta” y considera que sería necesaria una alianza
entre ambas, que superando sus respectivas limitaciones, pudiese acabar con el
“ejercicio esclerótico de una burocracia que, dada las experiencias históricas, parece

alejarse paulatinamente de sus originales condicionamientos revolucionarios”; objetivo
que no resulta nada fácil.
En el primero de los documentos de este autor que estamos utilizando se ocupa
de desgranar toda una serie de reformas que considera necesarias para modificar el
modelo de socialismo de Estado imperante en Cuba. No estamos en condiciones de
determinar si este programa de reformas correspondería con algunas de las dos
corrientes que menciona o, si, por el contrario, correspondería a la alianza que preconiza
entre ambas; tampoco conocemos su nivel de viabilidad práctica, sin embargo si
podemos ver en que sentido se mantienen fieles al modelo presente en Cuba o al
ensayado en China. Dos ideas contenidas en el documento nos ilustran sobre su
orientación. La primera se refiere a la opinión sostenida sobre las reformas llevadas a
cabo en China de las que dice, “esa experiencia exitosa bajo las banderas de una vía
ajena al modelo ortodoxo capitalista de desarrollo (probadamente inoperante en la
mayor parte del mundo) como también de los esquemas y recetas del socialismo
tradicional, se convierte en un acicate y estimulo para intentar un camino más racional,
estable y eficiente de construir una futura sociedad.”
La segunda de las ideas se refiere a la forma de presentar las reformas que
propone, con las que quiere contribuir al “perfeccionamiento del proyecto”. Así, las
líneas generales serían: Pasar de una economía estatal y centralizada a una multiforme,
parcialmente descentralizada, privilegiando la planificación indicativa, la autogestión y
el control financiero. Fortalecer las organizaciones de masas y en general toda la
sociedad civil para combatir el burocratismo. Promover el desarrollo de la cultura.
Modernizar el aparato estatal y partidista, promoviendo el debate público, el flujo de
información y el control del poder desde las bases. Sostener una efectiva y racional
práctica del internacionalismo. En resumen, propone este autor, el proyecto socialista
“tiene que buscar la máxima dosis de armonía posible entre el mercado, el Estado y la
sociedad civil.”
La impresión que se tiene es la de que, siguiendo el ejemplo de las reformas
chinas, se propone transformar el sistema económico con la utilización de medidas de
mercado, siendo el resto de las reformas una operación cosmética en la que se expresan
buenos deseos no acompañados de medidas concretas.
Efectivamente, las directrices de la reforma económica son desgranadas con
cierto detalle: Estructuración de una economía moderna, coexistiendo diferentes formas
de propiedad. La propiedad fundamental debe tener carácter social: estatal, participación

accionarial de los trabajadores en las empresas estatales y cooperativas. Las formas
privadas deben tener carácter subordinado y complementario. Los factores y objetivos
sociales y políticos del proyecto tienen incidencia en el desarrollo de la reforma,
condicionando su extensión, ritmo y alcances. Los formuladores de la política
económica cubana deben impedir el establecimiento de una burguesía nacional con
control de los sectores clave de la producción. El papel del Estado debe ser reformado,
pero su papel debe seguir siendo esencial en la economía. La empresa estatal socialista
debe perfeccionarse y ser tan eficiente como las privadas extranjeras. Proceso
progresivo de ampliación de la autonomía de las empresas en su gestión. Poner en
práctica la participación por acciones, especialmente para los empleados de la propia
empresa (para hacerles sentir más incentivados a la productividad). Continuar con la
necesaria inversión extranjera. Necesidad del cuentapropismo. Dejar de considerar el
concepto de riqueza y prosperidad como sinónimo de explotación y restauración
capitalista. Promoción y extensión de las cooperativas al ámbito urbano.
El propio autor denomina a este modelo de reforma de la economía cubana como
“social mixto” frente a las otras dos opciones que ve posibles, la “estatalista
tradicional”; y la “mercantil”, en la que el mercado se extiende a todas las esferas
fundamentales de la sociedad, así como la presencia del capital extranjero, etc.,
pudiendo desembocar esta última opción en una transición capitalista.
En el ámbito de la estructura política también propone reformas cuyo objetivo
fundamental es contrarrestar el burocratismo pero sin alterar la base fundamental en que
se asienta el poder político en Cuba, el monopolio de un PC que además considera que
siga siendo monolítico (prohibición de fracciones o tendencias, aunque debe estimularse
la discusión).
No es el objeto de este trabajo plantear y discutir las distintas posiciones y
concepciones en el campo socialista sobre la democracia; ahora solamente nos vamos a
referir al hecho de que expresar deseos − como hace este autor − sobre la participación
de las masas, el control por las bases de los cargos públicos, la necesidad de una
representación de los trabajadores en los órganos superiores de la dirección política de
la sociedad, tener más en consideración el merito y la capacidad, establecer plazas
rotativas, o estimular el ejercicio de la crítica pública, y no establecer cuales son los
mecanismos institucionales con lo que poner ponerlo en práctica, manteniendo además
una concepción monolítica del poder, nos parece que es, simplemente, hacer un brindis
al sol.

Tal como vimos al analizar la evolución en China y la propia opinión expresada
por el autor a este respecto, la sensación es la de que se desea aplicar unas reformas
económicas como en el país asiático, garantizando la naturaleza socialista del sistema a
través del control político del proceso por una vanguardia socialista, pero − y esto sería
lo novedoso − aprendiendo de la experiencia del socialismo eurosoviético donde
claramente la burocracia encabezó, y se benefició, de la transición al capitalismo; y de
la propia experiencia china actual, donde, como vimos anteriormente, no es difícil
sostener que la transición al capitalismo es ya irreversible. En este sentido, se plantean
una serie de medidas que impidan la traición de la burocracia en un momento
determinado. Si esta interpretación es la correcta, y no se trata de propuestas cosméticas
para hacer más digerible un proceso a la china, creemos que, por lo argumentado
anteriormente, es ciertamente difícil que estas proposiciones puedan alcanzar el objetivo
buscado.
El modelo de socialismo de Estado, tal como lo denomina Armando Chaguaceda
tuvo diferentes vías de implantación en Rusia, los países del este europeo, China,
Vietnam o Cuba. Su desmantelamiento también sigue vías diferentes, el derrumbe en la
URSS y la zona oriental europea, o la transformación vertiginosa en China y Vietnam.
¿Seguirá Cuba alguno de estos dos modelos de desmantelamiento? ¿Transitará otra vía
diferente? o, lo más difícil, ¿Conseguirá superar las dificultades manteniendo un sistema
socialista?.
Otra propuesta que consideramos similar a la de Chaguaceda aunque con
importantes matices es la de Roberto Cobas Avivar. Basamos su similitud en dos
aspectos fundamentales, primero, su énfasis en las reformas económicas que
diversifiquen las formas de propiedad y utilice el mercado para alcanzar una mayor
eficiencia económica; y, segundo, que se alcancen unas mayores cotas de soberanía
ciudadana con la aplicación de diferentes reformas en el funcionamiento del sistema
político cubano, pero sin poner en causa el monopolio del poder político del Partido
Comunista de Cuba. Esta parece ser como en el caso del autor anterior, y no podemos
por menos que evocar el caso chino o vietnamita, lo que consideran la garantía última
del carácter socialista del sistema reformado. Pero, si ya es discutible que el monopolio
político de un Partido Comunista garantice la naturaleza socialista del régimen − e
insistimos en la experiencia china discutida anteriormente − se hace realmente
insostenible con esta premisa conseguir lo que denomina soberanía ciudadana, y, como

en el caso anterior, las propuestas que avanza para conseguirlo suenan huecas y sin
contenido real posible.
El diagnostico de los problemas es como sigue: “La ausencia en el sistema de
planificación y administración centralizada de un mercado autónomo y de las relaciones
monetario mercantiles a él concomitantes imponen una cultura de la producción y del
concepto de la eficiencia socioeconómica inconexos, por la ausencia de un mecanismo
natural e insustituible de verificación y regulación del costo social de la producción y la
gestión empresarial (…) (además) Las relaciones de cooperación con los países ex
socialistas, convertidas en una especie de asistencialismo económico, no permiten que
broten a flor de piel las contradicciones estructurales de la ineficiencia del sistema
económico.”160
Cuba afrontó con éxito la crisis del hundimiento del socialismo eurosoviético,
pero, justamente, tanto la crisis como el proceso de recuperación “ponen de relieve las
acuciantes insuficiencias estructurales del modelo socioeconómico cubano.” Para que el
país consiga pasar a un desarrollo cualitativo superior es necesario una plena
descentralización de las relaciones de producción con la concentración del Estado en “la
conducción y regulación de las políticas macro-económicas”. El objetivo es completar
los niveles alcanzados de salud, educación y seguridad social con una elevación del
nivel de vida material que sigue siendo significativamente bajo, solucionando así
algunos de los problemas económicos que cita, como la industria alimentaria, los “bajos
estándares de confort habitacional” u otros bienes de consumo.
En lo referente al problema económico su solución apunta, como ya lo
indicamos, por una parte, a la utilización del mercado, cuyas erróneas concepciones
considera responsables de la deriva del socialismo real: “El tratamiento asistémico al
problema del mercado y las relaciones monetario-mercantiles afines está en la base del
dogma en torno al cual se desgastaron económica, social y políticamente los modelos
del llamado socialismo real.”161. Y por otra parte, a la diversificación de la estructura de
propiedad, dejando de identificarse el modelo socialista con la exclusiva propiedad
estatal de los medios de producción, cuyo resultado ha sido la verticalización de la
sociedad y la ineficiencia económica.

El problema político lo define Roberto Cobas como “déficit de soberanía
ciudadana en la sociedad cubana”162, y las soluciones que propone para su superación
parten de una premisa inamovible, la conformación de Cuba como un régimen político
monopartidista, lo que justifica con argumentos tan endebles como el que representa un
legado histórico, o que forma parte de la formación política de los cubanos.
Desde luego resulta incoherente esta parte del análisis político cuando de un lado
se señalan claramente algunos de los síntomas más claros de ese déficit de soberanía
ciudadana. En relación con las organizaciones de masas señala el autor que “Las
llamadas organizaciones de masas actualmente instituidas – Comités de Defensa de la
Revolución (CDR), Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Sindicato de los
Trabajadores de Cuba (CTC), entre las emblemáticas – funcionan bajo el patrocinio
político del Estado. El grado de su autonomía está condicionado por el principio de la
identificación afirmativa con la línea político-ideológica del partido.”163 En relación con
el monopolio del poder por un grupo reducido de dirigentes, afirma que “el Consejo de
Ministros se caracteriza por la indefinida permanencia de los ejecutivos en el equipo de
gobierno.”164 En relación con la falta de libertad en los medios de comunicación, apunta
que “los problemas y contradicciones del modelo de ciudadanía cubano se tornan
crónicos o difíciles de superar por la mediatización de la comunicación social y su
efecto en el cuestionamiento crítico de la realidad, lo cual se produce no con poco grado
de auto-censura ideológicamente inducida.”165 La crítica se hace extensiva en definitiva
a lo que genéricamente denomina “déficit en materia de derechos ciudadanos”.
Pero, por otro lado, y este es el punto donde naufraga el análisis, dada que las
limitaciones sobre la soberanía ciudadana representan la principal contradicción del
socialismo cubano, el autor considera necesario abordar este problema sobre la base del
régimen monopartidista actual, llegando a afirmar que “la condición del
monopartidismo como principio de la organización política de la sociedad puede sólo
legitimarse dentro de la acepción de la plena autonomía ciudadana”166.
Lo que sería necesario explicar es porque se considera que las erróneas
concepciones sobre el mercado estuvieron en la base del final del socialismo
eurosoviético y no el tipo de sistema político donde el poder político es monopolizado
por un partido único dando lugar al “déficit de soberanía ciudadana”.

Diversos autores han señalado los peligros que para la continuidad de un
proyecto socialista en Cuba pueden representar las reformas puestas en práctica desde la
década de los 90. Claudio Katz reconoce la inevitabilidad de la apertura mercantil y de
las asociaciones con inversores y señala que el peligro en este sentido proviene
sobretodo de las conexiones internacionales de las elites que pueden inclinarse por un
modelo socialdemócrata o uno chino, y recuerda cuales son los dos problemas
principales a los que se refieren los líderes cubanos: el consumismo y la corrupción. Sin
embargo, su propuesta sobre la dirección de los cambios necesarios en Cuba para
mantener el socialismo se aparta de las que hemos visto anteriormente, “conciliar la
defensa de la revolución con debates más abiertos, alineamientos políticos más
diferenciados, libertades sindicales y medios de comunicación modernizados es la gran
asignatura pendiente para una renovación del socialismo en Cuba.”167
Alfredo González Gutiérrez estima que las relaciones mercantiles introducidas
dan lugar a la modificación de cuatro aspectos importantes en relación al modelo
anterior: la tendencia a la acumulación de capital privado, el aumento de las
disparidades de ingresos, el incremento de los fenómenos de corrupción, y la aparición
de alternativas personales al proyecto de mejoramiento colectivo. Hasta los años 80, el
mejoramiento personal de los cubanos estuvo vinculado al proyecto de la revolución;
pero en los años 90 la situación cambia y se abren posibilidades económicas de índole
individual que dan lugar a capas contrarias al socialismo.
Si bien el mercado ha sido introducido tanto en las sociedades china y
vietnamitas como en la cubana, sin embargo la diferencia entre estas experiencias es que
en Cuba se ha optado por limitar las transformaciones económicas para conservar en
mayor grado las características solidarias, en tanto que en los dos países asiáticos se ha
optado por dar prioridad al desarrollo económico. Y así considera que Cuba siguió una
trayectoria propia de adaptación del modelo de socialismo a las nuevas condiciones
creadas en los 90 cuyos principios generales habrían sido: “Hacer todo lo que resultase
necesario en materia de reformas de mercado para lograr la supervivencia del proyecto
social, pero no ir más allá. Asegurar la conservación del poder político y económico en
manos de la vanguardia revolucionaria. No realizar cambios que pudieran tener un
carácter irreversible. Ir estableciendo sobre la práctica las compensaciones, límites y
restricciones a las medidas; acotándolas para minimizar sus consecuencias no deseables.
Avanzar a partir de transformaciones bien delimitadas, así como por medio del análisis

caso a caso en la implementación de las medidas. Asumir como permanente aquello que
redunde en un incremento de la eficiencia, y como temporal, todo lo que implique un
retroceso en los objetivos sociales. Priorizar lo político sobre lo económico, por ser la
contradicción principal en la actual coyuntura. Privilegiar lo social en su correlación con
lo económico, como expresión de los objetivos últimos de la nueva sociedad.” 168
Otro autor que alerta sobre los impactos negativos que para el proyecto socialista
cubano tiene el derrumbe del socialismo eurosoviético y las medidas que se
implementaron en Cuba para hacer frente a dicha situación de emergencia es Fernando
Martínez Heredia. En primer término se refiere al aumento de las desigualdades sociales
tanto en la distribución de la riqueza como en las oportunidades, desigualdad que se
hace más irritante en cuanto aparece vinculada a la puesta en circulación de la doble
moneda. En segundo lugar llama la atención sobre el aumento del alejamiento de lo
político en una población que tiene una alta cultura política, “el auge de la atención a lo
privado coincide con un aumento del peso de la sensibilidad, los pensamientos y las
conductas de tipo tradicional. En 1994 señalé que una ola conservadora se extendía
entre nosotros; hoy no me parece posible variar esa afirmación.”169 El tercer aspecto que
resalta es el crecimiento importante y sostenido de la religiosidad y de las religiones en
Cuba en la última década. Por último, señala la situación actual del marxismo
−entendido según él mismo dice como un cuerpo teórico de pensamiento, a la vez que
una ideología teorizada− a partir primero del efecto funesto del predominio del
marxismo soviético y luego del derrumbe del socialismo eurosoviético, que provocó un
abandono de la ideología del “marxismo-leninismo” sin que se produjese “un debate
abierto nacional que motivara una renovación del interés sobre bases nuevas que
ayudaran a la recuperación del marxismo, y que franqueara un período de transición
eficaz para un nuevo florecimiento ideológico y teórico.”170
En Cuba parecen presentarse, pues, los mismos desafíos teóricos a resolver,
aunque en un diferente estadio de planteamiento, que se presentaron al socialismo
eurosoviético colapsado o a la vía china (y vietnamita) en un proceso mucho más
avanzado de introducción de relaciones mercantiles; de un lado, encontrar la
articulación económica que consiguiendo un alto nivel de justicia social produzca un
elevado nivel de eficiencia (lo que no significa consumismo o derroche), y de otro la

estructura sociopolítica que promueva ciudadanos que, además de emancipados
económicamente, sean participativos y responsables directos de su propio futuro.
Jesús Sánchez

 

CITAS

134 Dias Carcanholo, Marcelo y Nakatani, Paulo, Cuba: ¿socialismo de mercado o planificación socialista?,
http://www.herramienta.com.ar/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=256. , pág. 1
135 Figueroa Albelo, V.M. y otros (2006), op. cit., págs. 117-135
Las experiencias históricas de transición al socialismo

136 Ramonet, Ignacio, Fidel Castro, biografía a dos voces, Debate, Barcelona, 2006, págs. 616-7
Jesús Sánchez Rodríguez

137 Figueroa Albelo, V.M. y otros (2006), op. cit., págs. 192-94
138 González, Mike, Cuba: ¿Adónde fue la revolución?, Socialismo Internacional, págs. 1-17
Las experiencias históricas de transición al socialismo

 

139 Molina, Eduardo, Cuba en la encrucijada, Estrategia Internacional Nº 20, septiembre 2003, págs. 3-4
140 Berásteguí, Rafael, La Cuba de Fidel: algunas claves de interpretación. Estudios Públicos, 52 (Primavera 1993).
http://www.cepchile.cl/dms/archivo_1249_1353/rev52_berastegui.pdf. Págs. 310-12
Las experiencias históricas de transición al socialismo
141 Figueroa Albelo, V.M. y otros (2006), op. cit., pág. 123

142 Borrego, Orlando, Che, el camino del fuego, Ediciones Imagen contemporánea, La Habana, 2001, pág. 6

143 Massari, Roberto, op. cit., pág. 53

144 Ibídem, pág. 59
145 Martínez Heredia, Fernando, El corrimiento hacia el rojo, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001, págs. 25-7

146 Chaguaceda, Armando, Cuba, el proyecto y las izquierdas,
http://biblioteca.filosofia.cu/php/export.php?format=htm&id=43&view=1. págs. 2-4

147 Dias Carcanholo, Marcelo y Nakatani, Paulo, op. cit. pág. 3
148 Figueroa Albelo, V.M. y otros (2006), op. cit.,, pág. 139
149 Ibídem, pág. 139
150 Martínez, Osvaldo, Cuba y la globalización de la economía mundial, intervención en el Seminario de globalización de la
economía mundial, 30 de abril de 1997. http://www.redem.buap.mx/acrobat/martinez1.pdf.
151 Dias Carcanholo, Marcelo y Nakatani, Paulo, op. cit. pág. 2,3, 9 y 10.
152 Ibídem, pág. 2
153 Figueroa Albelo, V.M. y otros (2006), op. cit., pág. 141
154 Ibídem, pág. 142

155 Ibídem, pág. 142
156 González Arencibia, M., op. cit., pág. 50
157 Ibídem, pág. 52
Jesús Sánchez Rodríguez
113
158 Dias Carcanholo, Marcelo y Nakatani, Paulo, op. cit. pág. 8
159 Chaguaceda Noriega, Armando, Cuba: “Transición democrática” o renovación socialista. Proyectos y alternativas para un siglo
que comienza (enero 2002 – febrero 2003); y, Cuba, el proyecto y las izquierdas (noviembre 2003).

160 Cobas Avivar, Roberto, Cuba el desafío de la alternativa. Hacia la negación o en pos de su viabilidad. Una incursión alrededor de
las claves., pág. 15
161 Ibídem, pág. 27.
Jesús Sánchez Rodríguez

162 Ibídem, pág. 64.
163 Ibídem, págs. 47-8.
164 Ibídem, pág. 48.
165 Ibídem, pág. 53.
166 Ibídem, pág. 64.

167 Katz, Claudio, Socialismo o neodesarrollismo, pág. 9, http://www.rebelión.org , 01-12-2006

168 González Gutiérrez, Alfredo, op. cit., págs. 13-4 y 19
169 Martínez Heredia, , op. cit. págs. 54-55
170 Ibídem, pág. 102

 

SITUACION DE CUBA

SITUACION DE CUBA

INDICE

RELACIONES EXTERIORES

Oxígeno robado y tiempo muerto

ECONOMIA

Gregorio y los puercos de Acopio

Autoridades prevén un crecimiento del 20 por ciento en la producción de azúcar

La mutación del estado cubano

Experto: “Cuba con grandes posibilidades de un auténtico milagro económico”

Cuentapropistas en control de la bolsa (negra)

Finaliza en balneario cubano protesta de cocheros, tras amenazas y promesas del Gobierno

Ventas al detalle

Tiembla el imperio de Eusebio Leal

Cooperativismo

Más de lo mismo?

Turismo

BLAU HOTELES Fortalece su presencia en el país gestionando nuevos hoteles

Turismo sexual: el mayor libremercado de Cuba

POLITICA

Raúl Castro crea el Ministerio de Industrias

EDUCACION

Autoridades admiten “déficit de maestros” y desinterés en acceso a carrera pedagógica

SALUD

Cuánto cuesta un médico o cuánto vale un cubano?

RELACIONES EXTERIORES

domingo, 14 de octubre de 2012

Oxígeno robado y tiempo muerto

Publicado el domingo, 10.14.12

Oxígeno robado y tiempo muerto

(El triunfo de Chavez en Venezuela le significara un respiro a la decaida economia cubana)
Raúl Rivero

El régimen cubano consiguió el domingo pasado abrir otro plazo de
supervivencia en una geografía distante. Fue en el proceso electoral
para la presidencia de Venezuela y de la mano de Hugo Chávez, un
fanático del totalitarismo que aspira a calcar en el triángulo de tierra
de su país el modelo político que arruinó a Cuba y dejó sin libertad a
los cubanos.

El gobierno de la isla tiene una experiencia de más de 50 años a la hora
de depender de circunstancias políticas, eventos económicos y
naturalezas ajenas. Lo ha demostrado durante todos sus años de poder
impuesto. Ese camino comenzó con la dependencia de la Unión Soviética y
los países del campo socialista, cuando todavía los teóricos marxistas
creían en la eternidad.

Siguió la costumbre después que el comunismo en el este de Europa pasó
de la lenta agonía a la muerte súbita. Se entregaron entonces a las
alternativas de los lejanos despachos gestores de las empresas
extranjeras que fueron a sacarle los boniatos del fuego a la burocracia
criolla incapaz de garantizar ni el desayuno de los ciudadanos de un
municipio.

Y, finalmente, apareció Hugo Chávez desde Caracas, para recatarlos del
orfanato capitalista con ínfulas maternales y apoyado por el dinero y el
petróleo de los venezolanos que regala a Cuba y a sus otros aliados
regionales, al decir de un amigo periodista, como si los dólares
salieran de la alcancía de su abuela y el combustible de un pozo del
patio de su finca privada en Barinas.

En los últimos tiempos, con la salud del benefactor convertida en un
secreto continental y en un posible problema para la estabilidad de toda
la corriente populista del socialismo del siglo XXI, y la creciente
fortaleza de la oposición venezolana, La Habana se lanzó a toda prisa a
buscar respaldos, inversiones, ayudas, dádivas de sus viejos camaradas
asiáticos (China y Viet Nam) entregados ahora al capitalismo de estado.

Se giró, además, con los brazos abiertos, para las grandes empresas
brasileñas, apadrinada por la izquierda Chanel, y acentuó sus gestos, en
todas las direcciones, para que se hagan en el país grandes inversiones.
Se pusieron, como se dice en buen cubano para identificar el estado de
ánimo de la desesperación, a pedir el agua por señas.

Ahora les llega de lejos un poco de sosiego. Los resultados de los
comicios de Venezuela le dan al grupo cubano del poder un nuevo tiempo
para dedicarse a conseguir socios, cómplices, seguidores, viudas
nostálgicas del socialismo que le ayuden a continuar con el control de
una nación secuestrada.

Entretanto, la oposición pacífica, las Damas de Blanco, los ex presos
políticos, los periodistas independientes y los activistas de derechos
humanos reciben directamente la violencia de la represión y trabajan
todos los días en la calidez y la riqueza de la realidad interior de
Cuba. Ellos dicen es allí donde está la solución definitiva.

http://www.elnuevoherald.com/2012/10/14/1320959/raul-rivero-oxigeno-robado-y-tiempo.html

 

ECONOMIA

lunes, 15 de octubre de 2012

Gregorio y los puercos de Acopio

Gregorio y los puercos de Acopio
Lunes, Octubre 15, 2012 | Por Leonel Alberto P. Belette

LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -El Partido Comunista exhortó
al campesinado cubano a convertir la producción de viandas en batalla
prioritaria para la subsistencia del sistema. Aguerridamente, entraron
las tropas de guajiros al surco, a sembrar plátanos para salvar el
socialismo.

Ahora no encuentran quién les pague la mercancía que las autoridades
dejaron pudrir en el campo, lo cual compromete la próxima cosecha, en un
país donde encontrar víveres ha devenido uno de los problemas más
difíciles para el ciudadano, y donde la falta de suministros dispara los
precios hasta alcanzar niveles de desastre nacional.

Gregorio es uno de los tantos campesinos a los que la cosecha se les
pudre en el campo. Los funcionarios de Acopio, única entidad acreditada
como intermediaria por el Ministerio de Agricultura, pretenden
condicionar la naturaleza a esquemáticas reglas elaboradas por sabe Dios
qué boniato con charreteras.

Después de escuchar la arenga de Raúl Castro, Gregorio llenó de
sembradíos de plátanos su finca, en la localidad de Güira de Melena, uno
de los principales municipios encargados de abastecer de alimentos a la
capital. A pesar de tener más de 70 años, madrugó durante un año para
invertir en su terruño mucho sudor y mucho dinero.

Preparar y abonar la tierra, adquirir nuevas posturas, reparar un
vetusto tractor ruso, además de sufragar combustible, luchar contra las
plagas, guataquear malas hierbas, pagar custodios para evitar robos en
las plantaciones, innovar el sistema de regadío para paliar la sequía y
rezar ante la zozobra provocada por la amenaza de ciclones. A todo ello
se entregó Gregorio, con las pocas energías que le quedan, porque el
plátano es un cultivo de ciclo largo, que requiera una considerable
inversión.

Sólo dos cosas no pudo prever Gregorio. Primero, el muy variable e
impredecible clima cubano, que esta vez provocaría la maduración
temprana de los frutos. Y segundo, la incompetencia de la empresa
estatal Acopio, que se declaró incapaz de canalizar el adelanto de la
producción del año.

Algunos guajiros afirman que las autoridades de Acopio en Güira de
Melena dejaron podrir intencionalmente numerosas carretas de plátanos,
tras adquirirlas, con la intención de venderlas a los criadores porcinos
in situ, y así generar fraudulentas ganancias. Incluso, la prensa
oficialista denunció parcialmente lo ocurrido. Pero, según los
productores, casi nada cambió; siguen afectados por la incompetencia del
sistema.

Durante meses, tras el escándalo inicial, Acopio ha omitido el pago de
indemnización por su incumplimiento del contrato, mediante el cual se
había comprometido a absorber toda la producción. Goza de impunidad para
hacerlo, pues ningún campesino considera que pueda ganar un litigio
contra esta entidad estatal.

Los campesinos están contra la pared, porque el seguro estatal, suscrito
por ellos, cubre exclusivamente los casos de desastres climatológicos.
La pérdida para sus bolsillos es considerable, e inestimable el trabajo
perdido bajo el implacable sol antillano. En Güira de Melena son pocos
los campesinos con solvencia económica suficiente para amortiguar el
golpe, la inmensa mayoría no posee más que sus humildes parcelas de tierra.

Gregorio no sabe qué hacer con los plátanos que aún penden de las matas.
Ante la negativa de Acopio, podría rentar un camión y trasladarlos poco
a poco hacia la capital, pero la ley establece que tiene que venderla él
directamente a la población, no puede hacerlo a otro intermediario que
no sea Acopio. No puede atender la finca y estar en el mercado al mismo
tiempo, ni tiene familiar alguno que se pueda encargar del asunto.

De momento, Gregorio dejó de pagar a los custodios. Y ahora le regala
los racimos de plátanos a quienes llega a su parcela con la intención de
robarlos. Hasta les ayuda a cargarlos, porque prefiere eso, a ver cómo
los gusanos devoran su esfuerzo. Ha pensando en la posibilidad de pedir
un préstamo al Banco para el año entrante, y comenzar de nuevo. Pero
tiene claro que no podría caer otra vez en la trampa de sembrar plátanos
para los puercos de Acopio.

http://www.cubanet.org/articulos/gregorio-y-los-puercos-de-acopio/

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Autoridades prevén un crecimiento del 20 por ciento en la producción de azúcar

Economía

Autoridades prevén un crecimiento del 20 por ciento en la producción de
azúcar
Agencias
La Habana 14-10-2012 – 11:03 am.

En la segunda quincena de noviembre arrancará la molienda en Guantánamo
y Matanzas.

La zafra azucarera 2012-2013 comenzará en la segunda decena de noviembre
próximo y estimaciones del Grupo Azucarero (AZCUBA) prevén un
crecimiento de un 20 % de la producción, informaron medios locales,
según EFE.

El especialista de AZCUBA, Liobel Pérez, indicó que entre los días 10 y
20 de noviembre arrancará la molienda de la caña de azúcar en dos
centrales, uno de la provincia de Guantánamo y el otro de Matanzas.

Además informó que en diciembre se sumarán a la cosecha 24 fábricas, en
enero se incorporarán otras 21 y en febrero las últimas tres que son
sometidas a reparaciones.

El funcionario de AZCUBA apuntó que el 91 por ciento de los cortes de
caña serán mecanizados en la próxima zafra del dulce cubano, con el
empleo de modernas cortadoras de tecnología brasileña y tractores de
mediana potencia para la preparación de tierras y la siembra.

En la pasada cosecha de azúcar operaron 46 de las 56 fábricas
disponibles y superó en un 16 por ciento a la anterior, pero los
resultados fueron considerados “modestos e insuficientes”, por roturas,
insuficiente aprovechamiento de la capacidad instalada y bajo
rendimiento industrial, según reportes oficiales.

Entre sus metas pendientes, los directivos de AZCUBA han señalado que el
sector tiene que poner a funcionar otras 10 fábricas hasta 2015,
modernizar su tecnología, mejorar los rendimientos y los sistemas de
pago de la caña y aplicar mecanismos de gestión eficiente que le
permitan autofinanciarse.

Considerada en otros tiempos como la locomotora económica del país, la
industria cubana tocó fondo en la cosecha 2009-2010 cuando registró una
producción de 1,1 millones de toneladas, la peor en 105 años.

Con el objetivo de intentar su resurrección, el Gobierno de Raúl Castro
suprimió a finales de 2011 el histórico Ministerio del Azúcar para crear
AZCUBA, lo que supuso una reducción de plantilla de un 45 por ciento.

Entre 2002 y 2004, Cuba ya redujo el número de sus centrales de 156 a
61, eliminó más de 100.000 plazas de trabajo y disminuyó la superficie
de cultivo de dos millones de hectáreas a unas 750.000.

http://www.diariodecuba.com/cuba/13477-autoridades-preven-un-crecimiento-del-20-por-ciento-en-la-produccion-de-azucar

 

 

 

 

La mutación del estado cubano

La mutación del estado cubano

(Hacia un modelo que raya con el fascismo…)
[14-10-2012]
Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- La BBC destaca la reciente visita de una
delegación vietnamita presidida por el vice primer ministro de Viet Nam
Nguyen Xuan Phuc. La visita precede a otra que el dictador, General
Raúl Castro hizo a ese país el pasado mes de Julio. Acontece en medio
de una serie de medidas económicas adoptadas por el régimen cubano en
los últimos años.

Cuba aspira a mutar su sistema sin cambiar su cúpula en el poder como
medio de sobrevivencia ante un mundo en recesión y dentro de una seria
crisis económica nacional, resultante, mayormente, de su improductivo
modelo incapaz de generar riqueza y desarrollo. Luego de cinco décadas,
los gobernantes han tenido que reconocer que la economía estatizada y de
dirección centralizada no funciona. Lo reconoce tras haber pasado más de
veinte años de que los inventores y principales promotores del sistema,
la URSS, tuvo que desecharlo por las mismas razones.

Pero el camino que intenta recorrer el gobierno cubano, no es el del
cambio profundo y amplio que requiere la nación para beneficio del
pueblo, sino que han optado por uno que le garantiza a la anciana
oligarquía gobernante su permanencia en el poder y así poderlo traspasar
a sus privilegiados herederos privilegiados de la casta gobernante.

China y Viet Nam, les ofrecen un ejemplo claro de esa mutación.
Sobretodo este último, cuyo marco de control y restricciones es más
severo que el del primero.

Cuando analizamos los cambios ocurridos en esos dos países y lo
comparamos con otro modelo social, político y económico de antaño
podemos observar una significativa similitud ―honrando sus variantes ―
con el fascismo. Comparemos el modelo implementado en esos dos países
asiáticos con los de Italia y Alemania en la década del 30 y 40 del
siglo pasado.

En el fascismo, el gobierno lo controlan las élites, no el pueblo. Esa
élite está agrupada en un solo partido legalmente admitido, haciendo
exclusión de toda otra agrupación política o corriente de pensamiento
distinta o alternativa.

El estado es superior y prevalece sobre el ciudadano. Está forjado sobre
la base de su autoridad absoluta sobre cada individuo, al cual se les
demanda una férrea disciplina y obediencia jerárquica. “Nada por encima
del estado, nada contra el estado” según decía Mussolini, más tarde
parafraseado por Fidel Castro.

El estado está dirigido por un líder supremo, alrededor del cual se
centra un fuerte culto a su personalidad, que lo transforma en un
semidiós omnisciente, omnipresente y omnipotente. Ese mismo
endiosamiento está presente en las figuras máximas de dichos países
asiáticos.

Las libertades y derechos civiles de los ciudadanos no son tales, sino
son concesiones otorgadas a conveniencia del estado, en tanto y en
cuanto no les perjudique.

El militarismo es esencial, pues la concepción de lucha contra los
inferiores estados y sistemas políticos se demanda como demostración de
superioridad. Esto va atado al expansionismo de su modelo e ideología
por cualquier medio, en aras del agrandamiento del estado. Del mismo
modo que lo es para infundir el terror y miedo entre los habitantes del
país y servir de fuerza represiva interna.

La política económica está basada en la autarquía e industrialismo, en
el marco de un proteccionismo, donde la economía está subordinada a los
intereses políticos del estado. Funciona sobre una política
intervensionista que tiende a ayudar al gran capital, e incluso lo crea
directamente, favoreciendo a la clase dirigente, creando carteles
oligopolicos. Las corporaciones de empresarios, profesionales y obreros
están para servir al estado.

Los sindicatos obreros están al servicio y bajo el control del estado
como instrumento de control de la clase trabajadora. Los derechos
laborales fundamentales están conculcados.

El modelo económico del fascismo tiene mucha similitud con las políticas
económicas de las llamadas Nuevas Políticas Económicas adoptada en la
URSS por Vladimir I. Lenin durante la década del veinte para paliar la
crisis económica tras las Primera Guerra Mundial. Y es esa tangencia de
los extremos totalitarios, lo que hace factible la mutación del modelo
centralizado marxista-leninista al estado corporativo del fascismo. Con
la característica de que en este modelo neo-fascista, el estado mutante
desarrolla un malabarismo dialéctico para mantener la retórica marxista.
Algo nada difícil, pues en el totalitarismo, el control de los medios de
comunicación masiva es absoluto y la libertad de expresión e información
es nula.

Tanto Viet Nam como China están controlados por una elite política
afiliada a un solo partido admitido, quienes rigen por largas décadas a
ambos países. La oposición, individual u organizada es duramente
reprimida, quedando ausente los derechos humanos. Sus ciudadanos solos
tienen aquellos derechos que le convenga otorgarle esos estados como
cuestión de conveniencia. Nada está por encima del estado al cual todos
le están subordinados bajo un puño férreo. El hombre es para el estado,
no el estado para el hombre.

En ambos países hay una figura central que rige el estado, al cual sus
ciudadanos están obligados a rendirle pleitesía, en un culto a su
persona santificado por el poder absoluto.

Los dos países cuentan con un presupuesto y aparato militar
desproporcionado, y un organismo represivo implacable. En el caso
particular de China, ha mostrado sus pretensiones imperiales
incipientes, que recientemente se manifiestan en el diferendo con Japón
por las Islas Senkaku (Diaoyu para los chinos) y su terquedad de no
conceder la independencia al Tibet. Este expansionismo imperial chino
irá en incremento en la medida que adquiera mayor poder político y
económico, pudiendo llegar al retar a los Estados Unidos durante la
segunda mitad de este Siglo.

La economía de ambos países asiáticos privilegia a dos tipos de
personas: El inversionista extranjero y a la clase gobernante,
convirtiéndose estos últimos en los nuevos ricos; pero en ambos casos,
sus economías están para servir al interés del estado, que aspira a la
mayor autarquía e industrialización posible.

Los derechos laborales en China y Viet Nam son nulos. El obrero trabaja
según convenga a los intereses estatales, por el salario y las
condiciones laborales que le convenga al régimen. En ambos casos, los
sindicatos son controlados por el estado y sirven de poleas de
transmisión de las políticas de sus respectivos gobiernos.

Para los fines de las oligarquías gobernantes, tanto en el caso de Viet
Nam como el de China, ha resultado beneficioso, pues les ha garantizado
la perpetuidad en el poder y el enriquecimiento, mientras que para sus
respectivos pueblos, el estado de conculcación de sus derechos humanos y
la esclavitud, prevalecen, con la variación de alguna mejora económica
en algunos sectores limitados de la población.
Esa mutación del comunismo al fascismo es la que aspira lograr la actual
oligarquía del poder en Cuba, con la esperanza de que en algún momento
los Estados Unidos cambie su política hacia Cuba y le abra el acceso a
sus mercados e inversionistas.

En su tránsito de la economía centralizada al estado corporativo, el
gobierno cubano está dando sus primeros pasos con el asesoramiento
vietnamita. De ahí que haya permitido el cuentapropismo, la cesión de
tierras estatales en usufructo a los campesinos, la creación del mercado
inmobiliario, la concesión de préstamos bancarios a los ciudadanos,
entre otras.

Habrá de verse hasta donde la cúpula gobernante es capaz de adoptar las
medidas económicas profundas que requiere esa transformación, pues están
concientes de que los cubanos son cultural e idiosincrásicamente muy
distintos a los chinos y los vietnamitas, y que un aumento de la riqueza
en sectores significativos del pueblo, conlleva un incremento de poder
para los ciudadanos. Pero también saben que están obligados al cambio,
de lo contrario, la crisis económica los llevaría a un insalvable abismo.

Se trata entonces de una mutación que sólo le conviene a la casta
gobernante, pero que en nada beneficia al pueblo cubano, pues lo
mantendría en el actual régimen de opresión, explotación y falta de
derechos humanos.

Lo que realmente conviene al pueblo cubano es un cambio total y de raíz,
de todas sus estructuras políticas, económicas y sociales en el marco
del respeto a los derechos humanos, la democracia pluralista y la
libertad empresarial y de mercado, sin descuidar el bienestar y
progreso de cada uno de los ciudadanos, bajo un estado reducido,
diseñado para servir al pueblo, y no para servirse de éste.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=37375

 

El articulo olvida que gran parte de la ruina del Estado cubano se debio y aun se debe al fuerte bloqueo economico ejercido por el imperialismo, en particular el norteamericano unido esto a la caida del “socialismo real” en Europa del Este.

 

Sábado, 13 de octubre de 2012

Cuentapropistas en control de la bolsa (negra)

Cuentapropistas en control de la bolsa (negra)

(Miren lo que pasa en Cuba, pais en el cual, según los “criticos” de derecha, no hay derechos humanos. Que tal que los hubiera?…)

Como la materia, el mercado negro cubano no se destruye, se transforma.
Pero algunas transformaciones le afectan el bolsillo al consumidor común.
octubre 12, 2012

Cuando hace dos años refundó el cuentapropismo en Cuba, el gobierno de
la isla se propuso primeramente crear empleos para más de un millón de
trabajadores que necesitaba sacar con urgencia de las plantillas
estatales; y en segundo lugar, asestar un golpe mortal al mercado negro
legalizando a sus legiones y poniéndolas a pagar impuestos, licencias y
ocasionales multas.

En la práctica, la porción de asalariados del Estado que se acogió al
trabajo en el sector “no estatal”, no fue la esperada. En julio pasado
el diario Granma reportó que en poco más de año y medio se había pasado
de 157,371 cuentapropistas a 387,275, para un incremento de casi 230,000
personas, Pero el diario admitió que 68 por ciento no tenía
anteriormente vínculo laboral, 16 por ciento habían sido contratados por
otros “cuentapropistas”, y 15 por ciento eran jubilados.

Y si bien han crecido significativamente las cifras de los trabajadores
privados que aceptaron pagar licencias, impuestos y el “barato” que
cobran los corruptos inspectores estatales, todavía hay un ejército de
“luchadores” que prefieren seguir corriendo el riesgo de trabajar por la
izquierda, en la ilegalidad.

El veterano periodista independiente Iván García presentó esta semana en
un reportaje para martinoticias los casos de Alfredo, quien se gana
entre 120 y 160 pesos diarios vendiendo café por las noches desde una
silla plegable y una mesita de plástico; y Danilo, que recauda entre 50
y 60 pesos diarios vendiendo cucuruchos de maní a peso. Ninguno de los
dos ha sacado licencia.

Muchos de estos rebeldes actúan ahora enmascarados entre los
particulares con licencia o incluso amparándose tras sus licencias. Como
la materia, el mercado negro cubano no se ha destruido: se ha transformado.

LA AMENAZA DE LOS “ETICAMENTE DESVALORIZADOS”

Un zapatero mantiene su taller privado abierto hasta la noche.
​​El periódico Trabajadores arremetió en días pasados contra la “amenaza
real” de estas personas “éticamente desvalorizadas”, que dice buscan
brechas para ejercer el trabajo “no estatal” y violan las normas
jurídicas establecidas.

El diario llama a “actuar con más energía contra los violadores”. Aduce,
por ejemplo, citando a una dirigente de los sindicatos oficialistas, que
los cocheros ilegales “les ‘roban’ los pasajes a los oficializados,
llegan a las piqueras y no hacen colas, violan las regulaciones del
tránsito, además de evadir el pago de impuestos”.

En cuanto a los arrendadores de habitaciones, otra de las fuentes de
Trabajadores refiere que los huéspedes extranjeros se van con los que
alquilan “por la izquierda” porque, como esquivan las cargas
impositivas, les pueden cobrar menos.

Un “representante sindical” de los arrendadores legales se quejó al
diario de que mientras ellos tienen que someterse a los “engorrosos”
trámites de la Oficina Nacional Tributaria y la dirección de Vivienda, y
cazar las horas de la oficina de Inmigración, nada de eso les pasa a los
que “burlan la ley”.

Y en el caso de los elaboradores-expendedores de alimentos, apunta un
cuadro del Sindicato del Comercio, “los que tienen licencia son más
proclives a multas y otras medidas”.

¿FALTA DE ETICA O SENTIDO PRÁCTICO?

​​Como sugiere el propio diario oficialista, entre los altos impuestos,
la burocracia desesperante, y el aguijón constante de los inspectores
estatales, –amén de sus prácticas extorsionistas, que Trabajadores no
menciona– los cuentapropistas legales tienen en el Estado un agujero
negro que se traga su tiempo y su dinero, y sólo les permite progresar
lentamente.

Sólo los dueños de paladares y los arrendadores de habitaciones ganan lo
bastante para pagarle al Estado y prosperar
​​El periodista independiente Víctor Manuel Domínguez nos asegura desde
La Habana que sólo en dos categorías de trabajadores privados –los
dueños de “paladares” y los arrendadores de habitaciones y casas, ambos
orientados a la clientela que paga en divisas– se observa un nivel de
ganancias suficiente como para acatar las exigencias del Estado y
todavía prosperar.

¿Qué puede hacer el resto de los gestores “no estatales” del mercado
interno de la isla?

EL MÉTODO DEL DUROFRÍO

Desde la isla, el portal dedicado al cuentapropismo Cuba Vibra, que
favorece la legalización de quienes todavía permanecen clandestinos,
dice que aquellos que permanecen incógnitos o coqueteando con la
ilegalidad, renuncian a operar más tranquilos, con deberes y derechos
establecidos y reconocidos con carácter oficial.

Al analizar las causas de tal actitud, Cuba Vibra menciona lo que
describe como un “reflejo condicionado que arrastran de épocas
anteriores, en que este tipo de negocios era reprimido” y en algunos
casos, como los de las cafeterías privadas, estuvieron “cancelados de
forma total en todo el territorio nacional”.

​​El portal reconoce que la estricta prohibición –aquella ofensiva
“revolucionaria”–no logró que estas actividades desaparecieran del todo
entre la población, pues muchos se dedicaban a operaciones de venta
desde sus propias casas que requirieran mínimo contacto con el cliente.
Por ejemplo, la de dulces o empanadas; o la de durofrío, en lugar de la
de bebidas refrescantes, que obliga al cliente a permanecer más tiempo
en el lugar de venta.

Cuba Vibra señala que a partir de la aprobación del trabajo por cuenta
propia esta actividad se torna legal y se puede realizar con respaldo
oficial, lo mismo desde la vivienda que desde lugares públicos. “Solo se
precisa contar con la licencia y los permisos legales al día”.

“Pero contrario a lo que pareciera lógico, muchos elaboradores de
comidas y bebidas prefieren no incluir su gestión en el nuevo movimiento
y continúan elaborando sin licencia desde sus casas”.

O sea, que el método del durofrío ilegal casero continúa vivito y
coleando en la isla, sólo que ahora también da cabida a operaciones
comerciales ilegales de más envergadura como la venta de ropa importada,
y a una nueva y floreciente categoría: la de los suministradores
clandestinos del sector “no estatal”.

“RESOLVIENDO” E “INVENTANDO” PARA UNA NUEVA CLIENTELA

Detrás de este sandwich puede haber varios suministradores sin licencia
​​Cuba Vibra destaca que “donde sí han modificado su conducta muchos de
estos operadores sin licencias es en el destino que dan a sus
producciones, ya que ahora, en su mayoría, trabajan como suministradores
de otros. Elaboran alimentos y bebidas para verdaderos cuentapropistas,
pero sin estar debidamente autorizados a realizar esta actividad”.

“Son los suministradores clandestinos e ilegales con que cuentan algunos
trabajadores por cuenta propia. Operadores que sí tienen la licencia
para operar pero que prefieren ahorrarse el trabajo de elaboración de
los alimentos y se arriesgan a comprarles a estos productores los
alimentos procesados. Toda una operación clandestina y perseguida por la
administración pública”.

Iván García me explica desde La Habana que si antes quienes robaban en
los almacenes del Estado (a su modo de ver estaban”resolviendo” o
“inventando”) tenían que vender su botín al menudeo, ahora encuentran
clientes que les compran la materia prima al por mayor –no existe un
mercado mayorista para los trabajadores privados en Cuba—o el producto
ya elaborado.

Pone el ejemplo de quienes antes robaban harina, grasa y azúcar de una
dulcería y ahora, o bien se las llevan a casa para hacer pasteles,
señoritas y tartaletas, u hornean los dulces en el mismo centro de
trabajo estatal, luego de contratarlas por debajo del mostrador con el
expendedor particular.

Este último, para poder “nadar y guardar la ropa”, adquiere en el
mercado negro comprobantes falsos de compra de insumos, y le paga
generosamente a un contador profesional a fin de que elimine de sus
libros cuialquier irregularidad.

EN LOS SERVICIOS

Dueños de varios vehículos contratan choferes y al final del día todos
se van contentos
​​​​En los servicios también se han vuelto más complejas las
ilegalidades con el cuentapropismo. El diario Trabajadores se quejaba,
en el caso de los cocheros –el transporte público básico de las
provincias—, de que había aparecido “el peón de coche, que no es el
dueño del medio, solo lo trabaja y le paga al propietario una tarifa
preestablecida de acuerdo con el horario. Esos no están inscriptos y
por tanto burlan las normas”.

Iván García asegura que en La Habana 60 por ciento de los “boteros” no
son dueños de los carros que conducen. Son como Orlando, uno de sus
entrevistados para el reportaje Ventas al detalle que publicó
martinoticias esta semana. Orlando tiene licencia de transportista, pero
no trabaja con un vehículo propio.

“Trabajo para un tipo que tiene cinco autos y los dedica a alquilar”,
dice. “Diariamente le tenemos que pagar 550 pesos si manejamos un coche
de 5 plazas. Si es un ‘yipi’ de 10 asientos, entonces pagamos mil pesos
diarios. No tenemos que invertir en nada. El combustible y las
reparaciones corren por su cuenta. En una jornada, llego a casa con más
de 600 pesos de ganancia”.

El autor precisa que de las categorías del cuentapropismo en las que no
se precisa una fuerte inversión de capital, la de taxista “contratado”
es la más rentable.

LICENCIA PARA REVENDER

Un comentario al pie del mencionado reportaje de Trabajadores se queja
de que en éste no se dice nada de los cuentapropistas que revenden todo
tipo de mercancías de las que que existen en las tiendas en divisas. E
incluye este variado inventario: “detergente, manzanas, lámparas y tubos
de luz fría, piedras abrasivas y de corte, herramientas, herrajería
sanitaria en su totalidad, mangueras de todo tipo y hasta tuberias
flexibles de cobre”.

El comentarista se pregunta de dónde sale todo esto y quién autoriza a
esas personas a revenderlo a precios elevadisimos.

De la misma manera que Alfredo y Danilo se arriesgan a vender café y
maní sin licencia, muchos cuentapropistas, cuyo negocio, lastrado por
las cargas estatales, no les da para mejorar significativamente su nivel
de vida, se prestan a amparar con sus licencias –en una especie de
justicia por su mano– la venta furtiva de lo saqueado a los almacenes
del Estado.

En Cubanet Víctor Manuel Domínguez amplía este punto:

“Para los que ejercen el cuentapropismo, ya sea por decisión propia o
como única opción después de ser cesanteados de su centro laboral, la
pelea por sobrevivir es de mono amarrado contra león, pues las
autoridades son las dueñas exclusivas de cuanto necesitan para trabajar.
Aun más ahora con las nuevas regulaciones aduaneras que encarecen la
entrada de los productos traídos por las ‘mulas’ desde el extranjero”.

“En cambio, muchos de quienes debían ser los beneficiarios de la
competencia surgida con el aluvión de productos y servicios generados
por el cuentapropismo, dicen no haber experimentado las ventajas en una
alternativa que no tiene contraparte, debido a su carencia en el
comercio estatal”.

“Gran parte de los cubanos piensa que la cadena de corrupción
establecida desde siempre entre los trabajadores estatales y el sector
informal (antes perseguido, pero que siempre existió), ahora se
multiplica y se oculta tras las licencias que legalizan la gestión”.

“La compra de medicamentos, útiles del hogar, materiales de
construcción, productos alimenticios y otros renglones deficitarios en
el país, continúa bajo el dominio del revendedor, ahora camuflado tras
una mesa llena de artículos de plomería o cualquier otro producto”.

UN NEGOCIO SÓLIDO

​​Iván García refiere que el sólido negocio del suministro ilegal al
cuentapropismo legal ha creado una escasez de productos en la bolsa
negra, antes asequibles para el consumidor común (“pescado traído de
Batabanó, una lata de sardinas de algún almacén, carne de vacas
robadas”) con el consiguiente aumento de sus precios.

“Por ejemplo, cuando no había los 387.000 cuentapropistas, la harina de
trigo valía en el mercado negro de 3 a 4 pesos cubanos. Ahora vale 8”.

“¿Qué sucede? Que aun pagándola a 8 es más costeable para el empresario
particular que comprarla en las “shoppings” por divisas: con una libra
de harina puede hacer varias pizzas, que tienen mucha demanda, y
venderlas a 12 pesos cada una”.

“Pero si una señora pensionada quiere comprar una libra de harina para
hacerle un dulce a sus nietas, hoy va a tener que pagar lo mismo que el
empresario privado: 8 pesos, no 3 ni 4. Y con 200 pesos mensuales o
menos de pensión para comer todo el mes, va a tener que pensarlo dos
veces”.

http://www.martinoticias.com/content/article/15664.html

 

viernes, 12 de octubre de 2012

Experto: “Cuba con grandes posibilidades de un auténtico milagro económico”

(En Cuba podria ocurrrir un autentico milagro economico… si orienta su economia hacia el libre mercado – el capitalista-… aprovechando su situación estrategica)

Experto: “Cuba con grandes posibilidades de un auténtico milagro económico”
Diana Molineaux
octubre 12, 2012

Al igual que en la Europa Central y del Este, que cambió la penuria de
medio siglo de comunismo para adaptarse sistema de economía libre y
llevar una mejora importante al nivel de vida de su población y sus
posibilidades de futuro, también en la América Latina se ha dado un
fenómeno semejante.

Es algo que explicó en Washington el catedrático español de economía
Pedro Schwartz, quien en el marco de una conferencia económica
internacional, señaló que países como Colombia, México o Perú, dejaron
atrás los modelos inútiles que les mantenían en la pobreza y cambiaron
hacia la iniciativa privada y el progreso.

Incluso Brasil, dijo, a pesar de un lenguaje de izquierdas, se ha
apuntado al desarrollo sobre estas bases y los resultados son evidentes.
Otros países, como Chile, aprovechan unas buenas estructuras que ya
tenían y, aunque se libraron de la dictadura de Pinochet, no descartaron
las medidas útiles que éste aplicó en su día.

La situación es muy diferente en otro grupo de países, como Argentina,
Bolivia o Venezuela. En cuanto a Venezuela, podría experimentar como
tantos otros países petroleros la llamada “maldición del petróleo”, pues
la bonanza que el oro negro ofrece, la malgastan los gobiernos de manera
inútil y no enriquece a la población ni labra un futuro estable.

Comparó lo que hace Venezuela, tirando el dinero que entra por su
petróleo, con la política del gobierno noruego, que lo invierte para
futuras generaciones.

El caso de Venezuela, además, es especial porque podría ver muy
reducidos sus ingresos de petróleo. Schwartz se refirió a las posibles
bajadas de precio en los mercados internacionales por la abundancia de
otras fuentes energéticas, como el gas natural, o la gran disponibilidad
de petróleo de capas bituminosas.

Aunque Schwartz no se refirió a ello, Venezuela se enfrenta además a una
bajada importante de su producción a causa de que no invierte en
mantener sus instalaciones, algo necesario en cualquier producción
petrolera, pero todavía más en Venezuela pues el petróleo que produce,
de gran contenido sulfuroso, exige un mantenimiento mayor.

Ello podría repercutir muy negativamente en Cuba, que ha substituído las
ayudas soviéticas de décadas anteriores por las donaciones que hoy le
hace Venezuela. Schwartz comentó que Cuba tiene a mano grandes
posibilidades de prosperar y experimentar un auténtico milagro económico
si llega una transición política que le permita seguir las leyes de la
economía libre, sin necesidad de limosnas.

La transición podría llevar a la isla una bonanza enorme, pues se halla
situada estratégicamente frente a grandes mercados, como son México y
Estados Unidos.

Durante la conferencia, Schwartz habló de la situación en España y
lamentó que el actual gobierno haya sido excesivamente lento en aplicar
soluciones y además considera contraproducentes las subidas de impuestos.

Hay quienes se sorprenden de que estas medidas las aplique un gobierno
conservador, pero Schwartz señaló la incongruencia con la que se usa la
palabra conservador: es el que quiere conservar la situación actual y es
algo que muchas veces es el monopolio precisamente de la izquierda,
mientras que los defensores de la economía de mercado y de la libre
iniciativa, dijo, son los verdaderamente revolucionarios pues se adaptan
a las necesidades del momento.

http://www.martinoticias.com/content/article/15644.html

 

BLAU HOTELES Fortalece su presencia en el país gestionando nuevos hoteles

BLAU HOTELES Fortalece su presencia en el país gestionando nuevos hoteles
Viernes, 12 Octubre 2012 09:40

Blau Hoteles and Resorts informó que asumirá la gestión del Blau Marina
Varadero Resort y el Blau Privilege Cayo Libertad Hotel, ubicados en el
balneario de la provincia de Matanzas, con la finalidad de fortalecer su
presencia en Cuba. El director comercial de la cadena hotelera española,
Juan Miguel Quetglas, expresó su confianza en la consolidación de la
isla como uno de los principales destinos del Caribe para los viajeros
del mundo.

Acerca de los nuevos hospedajes administrados por Blau, ambos de
categoría cinco estrellas, Quetglas indicó que “estas instalaciones,
anteriormente comercializadas como Barceló Marina Palace y Cayo
Libertad, disponen de 548 y 85 habitaciones, respectivamente, y cuentan
con profesionales cuya prioridad es ofrecer un servicio de calidad
excepcional con énfasis en una atención personalizada que satisfaga a
sus huéspedes”.

El grupo español agradeció la oportunidad de ampliar las operaciones en
Varadero, y manifestó su interés en potenciar la expansión en la nación,
donde la compañía está presente desde el 2004.

En la actualidad gestionan otros tres hoteles, el Blau Varadero, el Blau
Arenal Club en Playas del Este, La Habana, y el Blau Costa Verde, en la
oriental provincia de Holguín, donde aspiran a crecer en alrededor de
400 habitaciones, según el directivo.

http://www.travelupdate.com.pe/internacional/20888-cuba-blau-hoteles-fortalece-su-presencia-en-el-pais-gestionando-nuevos-hoteles

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Turismo sexual: el mayor libremercado de Cuba

Turismo sexual: el mayor libremercado de Cuba
octubre 12, 2012
Yenisel Rodríguez Pérez

HAVANA TIMES — Cuando el gobierno cubano potenció la industria turística
por la década del noventa del pasado siglo, fue el turismo sexual el que
hizo despegar la iniciativa.

A doce años de iniciado el siglo XXI, se logran consolidar otras
modalidades turísticas más convencionales. El turismo de naturaleza, el
turismo de familia y el de alto nivel, van ocupando un lugar relevante
en la industria.

Según algunos, el éxito de dichas modalidades frente al turismo sexual
responde a la negativa gubernamental de legalizar la prostitución en Cuba.

Dicho de este modo pareciera una ingenuidad. ¿Cuántas cosas están
prohibidas en este país, como para que nos sorprenda el estatus de
ilegalidad del más antiguo de los oficios? Pero dado el caso, el
comentario toma mucho sentido.

En conversaciones informales con camareras de hoteles, he conocido que
muchos turistas viajan a Cuba con el fin exclusivo de tener sexo con
cubanos y/o cubanas. Cerca de un tercio de los clientes que se hospedan
en los hoteles de estas camareras son hombres solteros que viajan con
grupos de amigos. No vienen con mucho equipaje ni se interesan por la
naturaleza o la sociedad cubana. Les aclaran su distancia con respecto a
estos temas cuando tienen la primera oportunidad.

La repercusión internacional que generó el auge del turismo sexual en
Cuba en los años noventa, tuvo más connotación política que económica.

Hoy cuando la burocracia autoritaria que gobierna el país, es
cuestionada por asuntos de derechos humanos y respeto a la libertad de
pensamiento, el interés de los medios internacionales por el turismo
sexual en Cuba no se distingue del que se dirige a cualquier otra isla
del Caribe.

Ya no es una exclusiva que socave al gobierno cubano.

Sin embargo, el turismo sexual continúa mostrando la relevancia que
posee lo extranjero desarrollado en el imaginario cubano. Cuestión de la
cual se pudieran radiografiar muchas realidades sociales, políticas y
económicas tan explosivas como aquellas que “conmovieron” a la opinión
pública internacional en los noventa.

Si hoy pervive en el anonimato lo que antes era tema de debate, es
porque el turismo sexual en Cuba se va instituyendo como modalidad
económica legítima.

Por eso no me sorprende ese reclamo por la legalización de la
prostitución en Cuba que hacen suyo las camareras entrevistadas. En un
futuro cercano, puede que tal reclamo reciba su impulso político
determinante en las intendencias del Ministerio del Turismo.

http://www.havanatimes.org/sp/?p=73292

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Más de lo mismo?

http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/mas-de-lo-mismo-280758

Economía, Cooperativas

(Cooperativismo. El consejo de ministros introdujo reformas para recuperar la economia cooperativa cubana. Se afirma en este articulo que no se lograra nada…)

¿Más de lo mismo?

El nuevo reglamento de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa
busca superar deficiencias y pobres resultados. ¿Lo logrará?

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 12/10/2012 8:59 am

El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprobó un grupo de medidas
para, según se planea, otorgar autonomía en su gestión a las Unidades
Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), y que puedan superar la
ineficiencia e irrentabilidad que las ha caracterizado desde su creación.

Entre las medidas se encuentra un nuevo Reglamento General emitido el 13
de agosto mediante la Resolución No. 574/2012 del Ministerio de la
Agricultura (MINAG), que las define como una “organización económica y
social cooperativa, integrada por miembros asociados voluntariamente,
con autonomía en su gestión y administración de los recursos, que recibe
en usufructo las tierras y otros bienes que se determinen, por tiempo
indefinido, así como otros que adquieren mediante compra; posee
personalidad jurídica propia; forma parte de un sistema de producción al
cual se vincula, constituyendo uno de los eslabones primarios que
conforman la base productiva de la economía nacional”.

Las UBPC fueron creadas el 20 de septiembre de 1993 mediante la
conversión de las granjas del pueblo en supuestas cooperativas. Los
trabajadores de las ineficientes granjas se acostaron siendo
trabajadores asalariados y despertaron como cooperativistas, sin haber
sido consultados. Según cifras oficiales, un año después existían 2.519
UBPC y actualmente son 1.989, la gran mayoría perteneciente al sistema
del MINAG y el resto al Grupo Azucarero AZCUBA. De acuerdo con esa
información, cuentan con un área de más de 1.700.070 hectáreas, el 28 %
de la superficie agrícola del país, estando ociosa el 23 % de sus tierras.

Actualmente solo aportan el 12 % de las viandas, hortalizas y granos, y
el 17 %de la leche de la producción nacional. Al término de 2010, el 15
% de las UBPC cerraron con pérdidas y un 6 % ni siquiera presentó
balance económico, según datos brindados por Julio Martínez Roque,
director nacional de Atención a las Unidades Productoras en el MINAG,
publicados en el periódico Granma el 11 de septiembre pasado. Hay que
apuntar que la irrentabilidad ha sido mucho más alta en años anteriores.
Lamentablemente no se dio información actualizada al respecto. También
señaló que al cierre de 2010 las UBPC pertenecientes al sistema del
MINAG acumularon deudas estimadas en 1.229 millones de pesos; pérdidas
de años anteriores por unos 680 millones más y otros 203 millones
heredadas de unidades disueltas; en total una deuda de 2.112 millones de
pesos.

Se plantea además que se ha realizado una categorización preliminar para
ubicar las UBPC existentes en tres grupos esenciales: 1) Con una
situación productiva y económica favorable; están en estas condiciones
540, el 27,1 %, de ellas 112 pertenecientes a AZCUBA. 2) Con
dificultades de índole organizativo, productiva, económica y financiera,
pero que pueden subsanar sus problemas mediante una serie de medidas;
son 1 122 unidades, el 57 %. 3) En crítica situación, sin posibilidades
de recuperarse; se trata de 327 unidades, todas del MINAG.

Con las medidas que ahora se anuncian, es muy difícil que las UBPC
puedan salir a flote, pues cuando se lee el nuevo Reglamento resalta que
las reformas son absolutamente superficiales, y la supuesta autonomía
continúa siendo una ficción. Las UBPC continuarán con la camisa de
fuerza de los planes y tendrán que desarrollar su gestión en la línea
fundamental de producción y de objeto social, trazada desde entidades
del MINAG, asimismo deberán cumplir con la demanda estatal, lo que
significa que los contratos que firme correspondan a la “demanda estatal
planificada”, lo cual hace que los contratos a suscribir con las
entidades acopiadoras, basados en precios fijados centralmente, sean
documento sin carácter comercial real.

Por otra parte, las facultades recién otorgadas de poder vender algunas
producciones, después de cumplido el compromiso con la demanda estatal
planificada, dejan muy poco margen para comercializar a precios no
regulados por el Estado. Sobre todo si se tiene en cuenta que productos
como la caña de azúcar, la leche, la carne de vacuno y otros tienen que
ser entregados en su totalidad al Estado. También se plantea que las
UBPC podrán adquirir insumos y otros productos en otras empresas, con
mayor libertad de elección. Sin embargo, debe subrayarse que estas
supuestas cooperativas no están autorizadas a poseer moneda convertible;
incluso las ventas que realicen al sector turístico solo pueden
realizarse en moneda nacional. En esas condiciones, la libertad para
escoger suministradores es una ficción. Además, no puede olvidarse que
muchos recursos esenciales, como combustible, se distribuyen
fundamentalmente a través de la planificación.

La situación de las UBPC es mucho más complicada que en el momento de su
creación en 1993. Entonces todavía existían equipamientos y recursos
recibidos de la Unión Soviética y otros países del Este de Europa.
Actualmente solo poseen arados y carretas tirados por animales; azadones
y machetes mayoritariamente de baja calidad. Incluso donde subsisten
equipos, están muy deteriorados por el paso del tiempo. Con ello atender
eficientemente unidades de 890 hectáreas (66 caballerías), resulta muy
difícil.

La autonomía que se plantea será otorgada a las UBPC continúa siendo una
ficción. Esas falsas cooperativas se mantendrán ineficientes e
irrentables en un gran porcentaje. El nuevo Reglamento, como las otras
reformas implantadas en los últimos años por el Gobierno cubano resultan
absolutamente insuficientes y no permitirá el incremento productivo
agropecuario que con urgencia necesita Cuba.

 

Finaliza en balneario cubano protesta de cocheros, tras amenazas y promesas del Gobierno

Cuentapropistas

(Los cocheros de Varadero iniciaron un paro laboral para
protestar por los altos impuestos que establece el Comité Estatal de
Finanzas para ejercer el trabajo por cuenta propia.)

Finaliza en balneario cubano protesta de cocheros, tras amenazas y
promesas del Gobierno

Ramiro González, ayudante, afirma que nada se ha solucionado y subraya
que de continuar la situación que dio inicio al paro, reiniciarán la
protesta

Redacción CE, Madrid | 12/10/2012 10:54 am

El paro laboral que realizaban más de un centenar de cocheros en el
balneario Varadero finalizó el miércoles tras promesas de dirigentes del
Partido Provincial y de gobierno que se presentaron en el lugar a
dialogar, informó Roberto de Jesús Guerra, de la agencia independiente
Hablemos Press.

De acuerdo con el reporte, Ramiro González, ayudante de uno de los
cocheros, afirmó que “muchos” representantes del régimen se habían
presentado en la “piquera” (centro de salida de los transportes) el
pasado martes para asegurarles a los demandantes que “la situación se
resolvería” cuanto antes y para amenazarlos con “tomar medidas” si
persistían en la protesta.

González afirma, sin embargo, que nada se ha solucionado y subraya que
de continuar la situación causante del paro, reiniciarán la protesta.

“El martes se presentaron en la piquera muchos funcionarios del Gobierno
para amenazarnos que no hiciéramos más eso pues podían tomar medidas,
que la situación se resolvería lo antes posible”, señaló a Hablemos
Press este jueves.

“No han resuelto nada. Nos dijeron que comenzáramos a trabajar que todo
se iba a resolver; pero si continúa la situación iniciaremos la
protesta”, añadió.

El pasado 5 de octubre, los cocheros iniciaron un paro laboral para
protestar por los altos impuestos que establece el Comité Estatal de
Finanzas para ejercer el trabajo por cuenta propia.

“Exigimos que bajen la tarifa de impuestos, que está muy alta y ha
bajado mucho el nivel de visitas de extranjeros”, indicó González.

Cuba eliminó 140.000 empleos estatales en 2011 y prevé reducir unos
110.000 a lo largo de 2012, año en el que espera completar el 50 % de la
reordenación laboral emprendida en la Isla para adelgazar sus abultadas
plantillas públicas.

El transporte de carga y pasajeros, junto con la elaboración y venta de
alimentos, son los sectores que mayor cantidad de personas ocupan.

Varadero, es uno de los polos turísticos más importantes de la Isla.
Tiene más de 20 kilómetros de playas y se ubica en la península de
Hicacos, en la provincia Matanzas, a unos 130 kilómetros al este de la
capital cubana. Es una valiosa fuente de ingreso de divisas para el régimen.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/finaliza-en-balneario-cubano-protesta-de-cocheros-tras-amenazas-y-promesas-del-gobierno-280774

 

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jueves, 11 de octubre de 2012

Ventas al detalle

Ventas al detalle

(El comercio al detal sigue siendo una forma de economia de subsistencia en Cuba)

Es cierto que algunas cafeterías y paladares funcionan a todo gas en la
ciudad. Pero la mayoría de los cuentapropistas no tiene capital
suficiente para un gran negocio. Y prefieren dedicarse a las ventas al
detalle.
Iván García / Especial para martinoticias.com
octubre 11, 2012

Pasada las once de la noche, Alfredo, 66 años, planta su silla plegable
y una pequeña mesa plástica en 10 de Octubre y Acosta. En la céntrica
esquina habanera vende café recién colado.

Su clientela es amplia. La farándula nocturna, choferes de una base
cercana de taxis, custodios, travestis que se prostituyen por la zona y
patrullas policiales de ronda se llegan al negocio de Alfredo, a tomar
café fuerte a dos pesos la tacita o un cortadito a tres.

“No me va mal. Tengo ganancias diarias entre 120 y 160 pesos. A veces
más. Eso sí, estoy despierto toda la madrugada. Alrededor de las 7 y
media de la mañana es que voy a la cama”, dice el anciano.

Si Alfredo viviera solo de la chequera de jubilado no podría hacer dos
comidas diarias o ir de vez cuando con su esposa y los nietos a una
cafetería en el Centro Comercial Carlos III, a tomar cerveza y comer
hamburguesas.

Danilo, 69 años, sí duerme la madrugada. Al amanecer, tuesta tres libras
de maní y los envasa en un centenar de cucuruchos de papel. Luego se
dirige a diversas paradas de ómnibus, pregonando su producto.

Cada cucurucho lo vende a peso (0.05 centavos de dólar). “No siempre
vendo todo el maní, hay bastante competencia. Tampoco es mucho el dinero
que me deja, de 50 a 60 pesos diarios. Al menos me alcanza para adquirir
viandas”, señala risueño Danilo.

Hace tiempo que Natacha, 49 años, tiene engavetado su título de
licenciada en Literatura. Le resulta más rentable vender en el portal de
su casa vasos de helado a cinco pesos y refresco gaseado a dos.

Los adolecentes de una escuela secundaria son sus mejores clientes.
“Compro el helado a un particular que lo elabora. El refresco gaseado lo
confecciono con una máquina que me costó 80 pesos convertibles. Cuando
por la tarde hago balance, las ganancias suelen ser superiores a los 200
pesos diarios. Como licenciada devengaba un salario de 480 pesos. Dime
si no valió la pena guardar el título en una gaveta. Además, no tengo
jefes. Todo depende de mí esfuerzo”, apunta Natacha.

Las ventas al detalle pululan por toda La Habana. Crecen como flores.
Muchos trabajadores privados consideran que tener una cafetería o un
paladar no siempre es un negocio rentable.

“Para abrir un restaurante o un buen cafetín hay que invertir más de dos
mil pesos convertibles. Y hoy en día, como el dinero escasea, la gente
por lo general lo que está consumiendo es pan con croqueta o mayonesa,
frituras, papas rellenas que valen menos de 5 pesos. Yo abrí una
cafetería donde tenía en la carta una amplia variedad de sandwiches y
batidos. Pero los altos precios, entre 45 y 15 pesos los sandwiches, me
obligaron a cerrar”, argumenta el antiguo dueño de una cafetería.

Es cierto que algunas cafeterías y paladares funcionan a todo gas en la
ciudad. Pero la mayoría de los cuentapropistas no tiene capital
suficiente para un gran negocio. Y prefieren dedicarse a las ventas al
detalle.

O manejar un taxi. Según Orlando, lo más rentable. “Trabajo para un tipo
que tiene cinco autos y los dedica alquilar. Diariamente le tenemos que
pagar 550 pesos si manejamos un coche de 5 plazas. Si es un yipi de 10
asientos entonces pagamos mil pesos diarios. No tenemos que invertir en
nada. El combustible y las reparaciones corren a su cuenta. En una
jornada llego a casa con más de 600 pesos de ganancia”, asegura.

En el centro y la parte antigua de La Habana proliferan mesas con
personas vendiendo bisuterías, ropa y zapatos. Dedicados a la venta de
discos piratas hay miles de tenderetes. En el de Antonio es amplio el
catálogo de seriales, filmes y telenovelas.

Vende el DVD a 30 pesos. También oferta videojuegos. Y si no encuentras
lo que buscas, Antonio, diligente, te dice que pases al día siguiente.
“Si me da su palabra que vendrá mañana le rebajo 5 pesos”. Y es que ante
la proliferación de vendedores, suelen triunfar aquéllos que hacen
ofertas de rebaja o por su buen trato se meten al cliente en un bolsillo.

Las pequeñas ventas marchan viento en popa para unos. Otros están al
borde de la quiebra. Pero todos aseguran que es preferible laborar por
tu cuenta que hacerlo para el Estado. Paga menos, exige más y no ves el
resultado de tu trabajo.

http://www.martinoticias.com/content/article/15623.html

 

Tiembla el imperio de Eusebio Leal

(Escandalo por corrupción de diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular en la Habana)

Tiembla el imperio de Eusebio Leal

Fuentes de la empresa Habaguanex confirman que un escándalo de
corrupción estremece los predios del historiador de la Ciudad de La
Habana y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Juan Juan Almeida
octubre 10, 2012

El robo de millones de euros provenientes de donaciones de Europa,
desvío de recursos, y el descontrol en las actividades de la
constructora Puerto Carena, en las inversiones de restauración del casco
histórico y la terminal de cruceros, han generado una investigación que
llega a las puertas de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana.

La secretaria personal del doctor Eusebio Leal Spengler fue obligada a
presentar su renuncia y el propio historiador tendrá que poner sus
papeles en regla para rendir cuentas y ocupar otras funciones,
informaron a martinoticias.com fuentes allegadas al historiador.

Leal controla las labores de reconstrucción de La Habana Vieja y de la
empresa comercial Habaguanex que administra más de 300 instalaciones
entre restaurantes, tiendas, mercados, cafeterías, hoteles y hostales.

Habaguanex controla además la agencia de viajes San Cristóbal, la
revista Opus Habana y la estación Habana Radio.

http://www.martinoticias.com/content/article/15599.html

 

POLITICA

Raúl Castro crea el Ministerio de Industrias

Gobierno

Raúl Castro crea el Ministerio de Industrias

(Con el proposito de separar las funciones del estado de las administrativas y hacer mas eficiente al Estado).
Agencias
La Habana 13-10-2012 – 10:50 am.

Elimina los ministerios de la Industria Ligera y de la Industria
Sidero-mecánica. Se desconoce el nombre del titular de la nueva cartera.

Raúl Castro eliminó los ministerios de la Industria Ligera y de la
Industria Sidero-mecánica para unir sus funciones en la cartera de
Industrias, informó la Gaceta Oficial, según Reuters.

Un decreto divulgado por el sitio oficial informó la extinción de ambos
ministerios, encargados hasta ahora del desempeño industrial del país en
esferas que abarcan desde la química, el reciclaje, textil, mobiliarios,
envases y embalajes, entre otros.

“El proceso de perfeccionamiento de las estructuras de Gobierno, así
como la separación de las funciones estatales de las empresariales,
aconsejan la extinción de los ministerios de la Industria
Sidero-mecánica y de la Industria Ligera como organismos de la
Administración Central del Estado”, dice el texto del decreto del
Consejo de Estado.

Tras lo cual, establece “crear el Ministerio de Industrias (…)
encargado de proponer, y una vez aprobado, dirigir y controlar la
ejecución de las políticas y estrategias para el desarrollo industrial”,
agregó.

Según el decreto, los recursos humanos, materiales y financieros de los
ministerios eliminados serán transferidos al Ministerio de Industrias.

El Ministerio de Economía y Planificación tiene 30 días para autorizar
la creación de dos organizaciones superiores, que dirigirán
respectivamente los sistemas empresariales de la industria
sidero-mecánica y de la industria ligera, ambos supervisados por el
Ministerio de Industrias.

El general Raúl Castro hasta ahora ha fusionado ministerios, creado
otros y sustituido a más de una decena de ministros en su afán por
apuntalar a la alicaída economía cubana.

Además ha tomado medidas enérgicas al eliminar, por ejemplo, el
Ministerio del Azúcar, y anunciar en abril la creación de las carteras
de Energía y Minas.

Más recientemente, a inicios de octubre, medios locales informaron que
el Ministerio de la Construcción absorbió parte de las funciones del
poderoso Instituto Nacional de la Vivienda.

http://www.diariodecuba.com/cuba/13472-raul-castro-crea-el-ministerio-de-industrias

 

 

 

EDUCACION

Autoridades admiten “déficit de maestros” y desinterés en acceso a carrera pedagógica

Educación

Autoridades admiten “déficit de maestros” y desinterés en acceso a
carrera pedagógica

Según la prensa oficial, este déficit ha obligado de nuevo a cubrir
puestos con estudiantes

Agencias, La Habana | 14/10/2012 5:56 pm

El déficit de maestros en Cuba es uno de los problemas que enfrenta el
sector educativo en la Isla, según datos oficiales divulgados el sábado
que advierten además de cierto desinterés de los jóvenes por la carrera
de ciencias pedagógicas, reportó la agencia Efe.

“Solo con un cambio de mirada hacia la profesión pedagógica, desde la
familia y la sociedad en general, podrá superarse el déficit de
profesores que enfrenta hoy el país”, advierte el diario oficial
Juventud Rebelde en un reportaje titulado “Los maestros que nos faltan”.

Según el rotativo, Cuba cuenta este curso escolar con más de 175.000
docentes disponibles, lo que satisface un 93,2 por ciento de la demanda,
situación que ha mejorado respecto a años anteriores.

Sin embargo, ese déficit del 6,8 por ciento de maestros permanentes en
las aulas ha obligado de nuevo a cubrir puestos con estudiantes, si bien
este año son de cuarto y quinto de carrera y no de los primeros cursos
como sí ha ocurrido en anteriores ocasiones.

En cualquier caso, a los estudiantes “les falta experiencia” para la
docencia, según reconoce el propio periódico.

Respecto a la Enseñanza Técnica Profesional (ETP) y la educación de
adultos, fue necesario contratar a otros profesionales para que impartan
clases y como desde hace varios años también se han sumado a las aulas
maestros jubilados.

El artículo de Juventud Rebelde señala que el déficit de docentes trae
consigo una sobrecarga para los profesores que están frente al aula, y
también para aquellos con responsabilidad de guiar el proceso
docente-educativo.

El reportaje advierte que la vocación por la enseñanza es actualmente un
“talón de Aquiles”, ya que de las más de 31.000 plazas universitarias
ofertadas para la carrera de ciencias pedagógicas en el actual curso
escolar solo se han cubierto 6.128, es decir un 19,7 por ciento.

“Las licenciaturas en educación siguen siendo el ‘patico feo’. Incluso
algunos estudiantes que aprobaron los exámenes de ingreso prefirieron no
acceder a la Universidad con tal de no dedicarse luego a la tarea de
enseñar”, indica Juventud Rebelde.

Las autoridades cubanas abrieron el curso escolar 2012-2013 el pasado 3
de septiembre con 10.561 escuelas en las 15 provincias del país con 1,89
millones de estudiantes, de acuerdo con informes oficiales.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/autoridades-admiten-deficit-de-maestros-y-desinteres-en-acceso-a-carrera-pedagogica-280797

 

 

SALUD

Cuánto cuesta un médico o cuánto vale un cubano?

(Recientemente hemos tenido noticia de los arrestos de un grupo de médicos por practicar la medicina por cuenta propia . En la actualidad, la empresa Comercializadora de Servicios  Médicos Cubanos  paga salarios ridículamente bajos al
personal de salud que explota. Es un típico caso de esclavitud laboral
en que los especialistas y técnicos cubanos son explotados sin
misericordia por el estado patrón que amamanta al gobierno militar
empoderado en la Isla o por sus socios comerciales extranjeros.)

¿Cuánto cuesta un médico o cuánto vale un cubano?
Jueves, 11 de Octubre de 2012 12:41
Escrito por Juan Gonzalez Febles

Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Recientemente hemos tenido
noticia de los arrestos de un grupo de médicos por practicar la medicina
por cuenta propia. Los galenos cobraron y prestaron determinados
servicios que se ofertan a extranjeros por la libre y aunque pusieron la
oferta más asequible –más barata-, eso no les servirá de atenuante ante
los severísimos fiscales y demás asalariados del aparato judicial cubano
que les juzgarán.

También, otro grupo de médicos dio a conocer una carta abierta en que
protestan por el deplorable estado de las instalaciones de salud y la
pésima calidad de los servicios médicos en Cuba. Como corolario, exponen
las penurias que atraviesan con salarios que no alcanzan ni para comer
decentemente.

En Cuba, bajo el manto de lo que se da en llamar “Turismo de salud”, se
realizan complejas operaciones que van desde trasplantes hasta
liposucciones y se cobra por ello a extranjeros que vienen a
aprovecharse de estas gangas. Los especialistas altamente calificados
que las realizan, de repente decidieron hacerlo por cuenta propia, a
precios muy económicos en comparación con los establecidos en los países
de que proceden sus pacientes o de lo ofertado por el gobierno cubano.

En este contexto, el diario The Namibian publicó un reportaje titulado:
“Los médicos cubanos se vuelven costosos”. Del citado reportaje se supo
en Cuba a través de los servicios informativos de Radio y Televisión
Martí. El caso es que existe una Empresa Comercializadora de Servicios
Médicos Cubanos. Esta empresa le cobrará a Namibia el próximo año 2013
$6,335 mensuales por un especialista, $3,386 por un médico general,
$3,104 por ingeniero en equipos médicos, $2,850 por enfermeros y $2,590
por un técnico.

En la actualidad, la empresa paga salarios ridículamente bajos al
personal de salud que explota. Es un típico caso de esclavitud laboral
en que los especialistas y técnicos cubanos son explotados sin
misericordia por el estado patrón que amamanta al gobierno militar
empoderado en la Isla o por sus socios comerciales extranjeros. Lo único
que queda claro es que el cacareado internacionalismo y el desinterés
nada tienen que ver con la asistencia médica prestada por el régimen
militar al coro clientelar y antidemocrático de países y estados
fallidos del Tercer Mundo que se benefician con esta asistencia
arrancada al dolor, al sacrificio y a la insoportable miseria que sufre
el pueblo cubano.

Según The Namibian, el personal médico cubano recibe anualmente del
gobierno de Namibia un alojamiento amueblado; $10,147 dólares para
gastos de viajes internacionales y $1,543 dólares para pagar el exceso
de equipaje cuando viajan a Cuba de vacaciones.

De acuerdo con el convenio actual, que expira en abril del próximo año,
el gobierno militar cubano cobra $79, 247 dólares por cada uno de los 52
médicos cubanos que trabajan en Namibia. No aclara The Namibian que el
gobierno militar paga menos de $200 mensuales a cada médico o que la
aduana cierra el circuito del robo con gabelas que todos en Cuba
califican como onerosas y que se aplican con rigor a cada médico y
técnico de salud a su regreso a Cuba.

Entonces es completamente lógico que los médicos en Cuba traten de
mejorar su condición de vida y se conviertan en cuentapropistas. Algunos
irán a prisión o quizás no, pero de todos modos, muchos se mostrarán
contritos y arrepentidos de haber pretendido tener una vida mejor ante
sus jueces y alguno que otro afirmará su propósito de continuar siendo
“revolucionarios”.

Los autores de la carta de marras, suscrita por médicos del servicio de
cirugía del Hospital Calixto García, que no tienen un portavoz, no se
han dado a conocer como grupo, ni han presentado demanda reivindicativa
alguna, han dejado ver que son revolucionarios. Esperan que los
dictadores del proletariado desde sus humildes mansiones proletarias de
Miramar, Atabey, Siboney, etc., abran la mano y compartan la plusvalía.

Entre costos y valores comienzan a delinearse verdades y se formulan
preguntas. Las dudas y lo que podría deducirse sobre la correspondencia
exacta entre lo que cuesta un médico o lo que vale un cubano se
despejan. Pero todo al final se diluye entre mea culpas lacrimosos, la
vocación de fe revolucionaria y las siempre contradictorias
aseveraciones. Es entonces, que regresa como un eco lo que dijo y dejó
escrito mi colega y amigo Luis Cino: “…en esta sociedad, los canallas
son ya la norma y la mayoría”.

Para Cuba actualidad: juan.gonzlezfebles1@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/component/content/article/121-sociedad/5431-icuanto-cuesta-un-medico-o-cuanto-vale-un-cubano.html